Lore

Prana 72: personaje de La Guerra de los Mil Tronos

Conoce Prana 72: su historia, relaciones e importancia canónica en La Guerra de los Mil Tronos dentro del Continuus Nexus.

Prana 72 es una escala o enclave relevante en la expedición de Dante. Allí se revelan secretos que conectan el viaje hacia el Seol con Naraka y con planes que el grupo no comprende por completo.

La parada demuestra que las rutas del Eternum no son trayectos lineales. Cada anomalía, estación y mundo puede funcionar como filtro político, logístico y ritual.

Prana 72 se asocia a información sobre Naraka, cuerpos, recursos y amenazas arcónticas. Su tarjeta debe servir para situar el capítulo sin atribuir al lugar una naturaleza que el texto no confirme. Es parte de la cadena oriental que conduce al bastión del Seol y al tercer sacrificio.

Apariciones y relaciones canónicas

Apariciones principales: El Tercer Sacrificio.

Relaciones conocidas: Dante, Carmen, Teseo, Ragnar, el Aqueronte, Naraka y el Seol.

Contexto canónico de Prana 72

Escenario: Plataforma minera exterior y ciudad subterránea simonita de Prana 72Cuaderna estelar: Ekron-Dagán. Cronología: año 11.745 estándar tras la Conjunción Infernal

El Aqueronte descendió hacia la superficie de Prana 72 como una lanza negra que se hunde lentamente en un océano de polvo.

Desde el puente la vista del planeta resultaba deprimente incluso para los estándares del Eternum. No había mares, ni grandes extensiones de vegetación terraformada, ni las ciudades geométricas y ordenadas que caracterizaban a los mundos plenamente integrados en el Neoimperio. Prana 72 era un mundo parcialmente domado, un planeta arrancado a la inhospitalidad de su propia naturaleza mediante tecnología antigua y mantenimiento irregular, pero nunca completamente domesticado.

La atmósfera era respirable solo en ciertas regiones protegidas. En el resto del planeta el aire estaba saturado de partículas minerales y gases pesados que convertían cada respiración en un riesgo prolongado para los pulmones humanos. El sol local ardía con un tono amarillo sucio que convertía el cielo en una bóveda grisáceo-anaranjada donde la luz parecía filtrarse con dificultad, como si incluso la estrella estuviera cansada de iluminar aquel mundo.

La superficie del planeta estaba formada por una sucesión de colinas bajas de roca quebrada que se extendían hasta el horizonte. En algunos puntos la terraformación había logrado estabilizar pequeñas bolsas de vegetación dura y oscura, plantas resistentes que se aferraban al suelo como si cada raíz fuera una lucha contra la muerte. Pero en general Prana 72 seguía siendo un mundo árido, demasiado caliente y demasiado hostil para que la vida terrestre prosperara de forma natural.