Belisario es el Vhaxar que comanda la expedición y la batalla de la Luna de Sangre. Rebautiza su fuerza cuando el hallazgo demuestra su singularidad.
Desde órbita recibe señales de colapso y escucha a Dante, único superviviente recuperado. Acepta que la luna no debe explotarse, sino destruirse, y emplea todos los misiles cuánticos disponibles.
Su decisión sacrifica recursos, personal y un objetivo energético de enorme valor para impedir la expansión del Khabal. Belisario representa al comandante capaz de escuchar a un cronista cuando la doctrina ordinaria ha quedado superada por los hechos.
Apariciones y relaciones canónicas
Apariciones principales: Relato del prólogo de El Tercer Sacrificio.
Relaciones conocidas: Dante, Legión Luna de Sangre, Hegemón, Bexpar y Khabal.
Contexto canónico de Belisario
La Legión Luna de Sangre no era inexperta. Belisario había comandado campañas en entornos mucho más hostiles. Las lanzaderas robóticas descendieron minutos después, transportando módulos de base y generadores alimentados por reservas propias.
Teseo sintió que cada relato escuchado cobraba densidad. La luna artificial. Los mares de sangre hirviente. Los hombres mutando en bestias. La batalla que había durado semanas. Belisario lanzando misiles cuánticos contra el cuerpo astral. Las flotas demoníacas materializándose en el vacío. La victoria al precio de miles de vidas.
En la órbita superior, la colosal nave de mando de la Luna de Sangre se imponía como un eje de control absoluto. Sus sistemas coordinaban el despliegue con una precisión que no dejaba espacio para la improvisación. Desde su puente principal, el Vhaxar Belisario observaba la evolución del conflicto a través de una proyección táctica que integraba cada vector, cada firma energética, cada alteración en el campo de batalla.
Las comunicaciones se volvieron erráticas. Señales de auxilio mezcladas con transmisiones incoherentes. Las sondas mostraban figuras deformadas desplazándose por el campamento.
La estructura de la batalla indicaba un dominio claro por parte de la legión neoimperial.
Varios oficiales, atentos a cualquier anomalía, reaccionaron de inmediato. Las armas principales comenzaron a alinearse de forma automática, los sistemas de puntería ajustando parámetros para interceptar la nave emergente. En condiciones normales, aquella aproximación habría sido tratada como una variable no autorizada, susceptible de neutralización inmediata.
