Perkins es uno de los nombres asociados a la cacería desarrollada en el Seol. Su presencia introduce un registro más mercenario y profesional dentro de una operación concebida para no parecer imperial.
La búsqueda exige moverse por estaciones, enclaves Martel, territorios sin ley y rutas donde el subluz puede consumir años si no se dispone de anomalías o intermediarios. Perkins participa en esa logística del secreto.
Su relevancia no depende de poderes extraordinarios, sino de formar parte de la maquinaria humana que convierte una decisión de Wotan en persecución concreta. La serie utiliza a estos agentes para mostrar que la violencia del Hegemón no siempre llega con legiones. A veces adopta el rostro de un contrato, una pregunta en una taberna o un cadáver sin registro.
Apariciones y relaciones canónicas
Apariciones principales: La Caza.
Relaciones conocidas: Los cazadores del Seol, Wotan, Salomé y Acad.
Contexto canónico de Perkins
Perkins permaneció en el interior del Aqueronte junto a TL-400, supervisando los sistemas y asegurando la estabilidad de la nave mientras el resto descendía. No era una tarea menor; en un mundo como Naraka, incluso dejar una astronave sin vigilancia directa podía considerarse una imprudencia. Perkins lo sabía, y TL-400, fiel a su programación, no necesitaba que nadie se lo recordara.
En el puente, Perkins observó los datos de navegación que flotaban ante él en una matriz holográfica.
El juicio onírico comenzaba. Perkins fue el primero en sentirlo. El puente desapareció, la nave desapareció.
Las lecturas mostraban pequeñas variaciones en el empuje de los motores, desviaciones mínimas en la trayectoria que Perkins no recordaba haber programado.
Dante fue el primero en descender por la rampa. Ragnar lo siguió inmediatamente, con las Marauder pesadas de plasma colgando a ambos lados de su cintura. Morfeo y Perkins bajaron detrás, avanzando con cautela sobre el suelo mojado.
La tripulación se dispersó por la nave, cada uno ocupando un espacio distinto, pero ninguno verdaderamente ajeno a lo que estaba ocurriendo. Rya permaneció junto a Carmen, ayudándola a recuperar la estabilidad. Perkins evitaba cruzar miradas, centrado en tareas que no requerían atención real. TL-400 se mantenía en su habitual estado de vigilancia silenciosa.
