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Los Pastores de la Mandíbula: facción de La Guerra de los Mil Tronos

Conoce Los Pastores de la Mandíbula: su historia, relaciones e importancia canónica en La Guerra de los Mil Tronos dentro del Continuus Nexus.

Los Pastores de la Mandíbula son esclavistas y cazadores de hombres de Hinom. Controlan bestias de seis patas adaptadas al desierto y utilizan máscaras hechas con mandíbulas humanas.

Creen que cada boca tomada al enemigo aumenta la capacidad de la tribu para pronunciar verdades prohibidas. La práctica combina intimidación, rito y organización.

Salomé los considera especialmente peligrosos por su disciplina. Para Acad representan la posibilidad de ser convertido en mercancía, trofeo o instrumento profético. Su presencia demuestra que el desierto no protege por sí mismo: también contiene poderes locales capaces de capturar lo que Nod busca.

Apariciones y relaciones canónicas

Apariciones principales: Hinom.

Relaciones conocidas: Salomé, Acad, Ubara, Tamar-Hoz y las tribus Neomenoch.

Contexto canónico de Los Pastores de la Mandíbula

Los Pastores de la Mandíbula los esperaban, pero no donde Acad había dicho. Estaban más cerca. Demasiado cerca. Una lanza arrojadiza mató al primer cazador. Luego las bestias surgieron de una hondonada, flacas, largas, con jinetes enmascarados sobre lomos cubiertos de cuero. Las mandíbulas humanas que llevaban como máscaras golpeaban unas contra otras, produciendo un castañeteo seco. Los guerreros de la Ceniza Hundida cerraron filas.

Al norte estaban los Pastores de la Mandíbula, esclavistas, cazadores de hombres, dueños de manadas de bestias de seis patas adaptadas al desierto. Llevaban máscaras hechas con mandíbulas humanas y juraban que cada boca tomada al enemigo aumentaba la capacidad de la tribu para pronunciar verdades prohibidas. Salomé los consideró peligrosos por su organización. Acad, por su olor. Olían a cuero viejo, leche agria y sangre fresca.

Ubara recibió a Aruk en el espacio abierto junto al pozo. Los habitantes de Tamar-Hoz se reunieron alrededor, manteniendo distancia. Los Pastores de la Mandíbula enviaron observadores montados en bestias flacas. Los Martel menores cerraron algunos puestos y abrieron otros. Donde podía haber violencia, también podía haber comercio.

Los Devoradores del Cuenco Rojo los llamaban cobardes, porque no comían a sus enemigos salvo en ritos raros y pactados. Los Pastores de la Mandíbula los llamaban débiles, porque no vendían a todos los huérfanos capturados en las razias. Los Martel menores de Tamar-Hoz los llamaban difíciles, porque negociaban con paciencia y recordaban deudas durante generaciones. Los sacerdotes errantes de Nimrod, cuando se atrevían a acercarse, los llamaban herejes de frontera.