La Guardia Negra está formada por treinta y tres Exoditas al servicio de Wotan Daneron. No protege simplemente el Palacio Imperial: custodia aquello que el palacio oculta, la continuidad del Hegemón y los secretos anteriores a sus instituciones visibles.
Sus miembros utilizan metal Exo y actúan con una coordinación que supera a las fuerzas ordinarias. Carecen de insignias de legión o Iglesia y responden a una autoridad más antigua que los protocolos públicos. Durante el regreso de Nimrod 85, sellan comunicaciones, eliminan testigos y conducen al emperador ante la Matriz Exo.
La Guardia Negra encarna el poder que decide cuándo un soberano debe ser protegido y cuándo debe ser sustituido. Su número, treinta y tres, es fijo y simbólico. Su naturaleza Exodita la separa de los Kurgán, Neffut, inquisidores y Vhaxar.
Apariciones y relaciones canónicas
Apariciones principales: La Caza y continuidad futura.
Relaciones conocidas: Wotan Daneron, Nimrod 85, el Consejo de los Doce y la Matriz Exo.
Contexto canónico de La Guardia Negra
La Guardia Negra está compuesta por treinta y tres Exoditas inmortales, liderados por el inmortal Wotan Daneron.
La Guardia Negra lo rodeaba sin tocarlo. Cuatro fuera del círculo inmediato, dos más cerca. Kassar caminaba un paso detrás y a la izquierda. Su armadura negra no reflejaba la luz. La tragaba. La cara estaba descubierta: piel de tono imposible de fechar, ojos oscuros, rasgos inmóviles. No miraba a la multitud inclinada como un guardia buscaría amenazas visibles. Miraba el conjunto. Temperatura. Ritmo. Ausencias. Repeticiones. Salomé sintió su atención pasar sobre ella y no hizo nada. Respiró como una auxiliar cansada. Pensó en nidadas muertas, en horarios, en polvo en la garganta. Los entrenamientos neomenoch enseñaban que no basta con actuar una identidad; hay que ensuciar el pensamiento con ella.
La Guardia Negra está compuesta por treinta y tres Exoditas inmortales, enviados por los pueblos Exoditas mediante intercesión directa de los Exo, como parte de un pacto primigenio sellado por el propio Primer Nimrod. Dicho pacto consagró el derecho —y la carga— de la estirpe Nimrod a gobernar a la humanidad mediante la genética, la fe y la guerra, a cambio de someter su continuidad a la supervisión última de los Exo.
