Lore

El Neoimperio: facción de La Guerra de los Mil Tronos

Conoce El Neoimperio: su historia, relaciones e importancia canónica en La Guerra de los Mil Tronos dentro del Continuus Nexus.

El Neoimperio es la estructura humana dominante de Ekron-Dagán durante la serie. Se organiza alrededor del Hegemón, la dinastía Nimrod, el Consejo de los Doce, la Iglesia, los Vhaxar, las legiones y una burocracia capaz de administrar mundos enteros.

Reclama todas las comunidades humanas como Mil Tronos. Su doctrina considera la fragmentación una herejía y presenta la expansión como reunificación necesaria frente al Khabal.

El Neoimperio combina tecnología Exo, genética, religión, tributo y terror. Nod concentra su poder, mientras mundos como Japeto, Hastapor, Hiperión, Naraka o Hinom muestran distintos grados de sometimiento y resistencia. La crisis de Nimrod 85 revela que el sistema no depende de una sola persona. Puede ocultar, sustituir y reescribir la carne que ocupa el centro.

Apariciones y relaciones canónicas

Apariciones principales: Los seis libros.

Relaciones conocidas: Nimrod, el Hegemón, Nod, el Consejo, la Iglesia, los Vhaxar y los Mil Tronos.

Contexto canónico de El Neoimperio

Cuando el Vhaxar llamado Vidarna, uno de los Diez Mil Hijos, alcanzó mi posición a bordo de su gran destructor comandante, seguido por las gloriosas astronaves de su impresionante legión, aquella que tiene por emblema una mano blanca. Parte de estas respuestas me fueron reveladas. No todas. Nunca todas. Porque en el Neoimperio, incluso la verdad se administra por dosis.

Me hallaba en el corazón de la astronave comandante de un Vhaxar, la mayor autoridad del Neoimperio, tan solo por debajo del Consejo de los Doce, que rendía cuentas únicamente al Emperador-Profeta. Todo ello integrado en un sistema de poder tan intrincado como despiadado, conocido como el Hegemón, cuya sede se encontraba, por entonces, en el lejano mundo de Nod.

Los Neffut lucían colmillos prominentes y solo podían alimentarse de sangre humana. Sangre entregada por los creyentes del Neoimperio como tributo sagrado, venerado como acto de fe. Un eco de un pasado oscuro que había sobrevivido hasta aquella época y aquel lugar colosal y despiadado que era el Eternum.

Gracias a aquel mecanismo infernal, ahora podía comprender todas las lenguas habladas en el Neoimperio… y muchas otras. El artefacto había liberado también compuestos químicos que actuaron sobre mi organismo, acelerando mi recuperación y mejorando mi capacidad de regeneración.