Los Hambrientos son criaturas antropófagas que aparecen en distintas tradiciones del Continuus Nexus. En la línea de Mundo Ceniza destruyen ciudades y dragones; en El Tercer Sacrificio el término reaparece en relación con amenazas del Seol.
Su rasgo común es el hambre convertida en forma de existencia. Sin embargo, las manifestaciones no deben fusionarse automáticamente en una única especie si el texto no lo confirma.
La serie utiliza el nombre como memoria que atraviesa milenios. Jared y los archivos imperiales lo reciben como parte del bestiario; Dante encuentra nuevas formas de corrupción antropófaga; Salomé procede de un mundo marcado por antiguas invasiones. La continuidad puede ser histórica, religiosa o biológica.
Apariciones y relaciones canónicas
Apariciones principales: La Guerra de los Mil Tronos, El Tercer Sacrificio y conexiones con Llama y Ceniza.
Relaciones conocidas: Mundo Ceniza, Plaga Oscura, Khabal, Dante y antiguas ciudades escudo.
Contexto canónico de Los Hambrientos
La ciudad escudo, orgullosa Constanza, se hundía en la penumbra, y con ella sus moradores.
ESCENARIO: Niveles inferiores y medios de Constanza. Año 6033, tras la caída de la Primera Ciudad.
Un veterano sargento, cubierto de sangre y con un ojo hinchado, habló con voz grave.
Duncan guardó silencio unos instantes, asimilando lo inevitable. Luego miró al niño, que lo observaba con ojos abiertos como platos, buscando en él la fuerza que ya no encontraba en nadie más.
Escenario: Bastión Martel Oriental, dársena principal de atraque. Cuaderna estelar: Ekron-Dagán. Cronología: año 11.745 estándar tras la Conjunción Infernal
Los arcabuces estallaron a un tiempo, lanzando nubes de pólvora y fuego que iluminaron el horror. Varios cuerpos cayeron, atravesados por balas que arrancaban miembros y quebraban cráneos. Pero los cadáveres no permanecieron quietos: algunos temblaron, se retorcieron, y a los pocos instantes se alzaron de nuevo, más deformes, más hambrientos, repitiendo el impulso de sus asesinos.
En las noches de estudio, cuando el sueño se le escapaba y solo quedaba el murmullo de su propia conciencia, había sentido la llamada de la Primera Ciudad. La promesa de descubrir el lugar donde los Padres Celestiales habían dejado su huella primera. ¿Y si allí se escondía la clave para destruir a los Hambrientos de una vez por todas? ¿Y si la salvación de las Tierras de Ceniza no estaba en sostener las ciudades que agonizaban, sino en encontrar lo que se había perdido milenios atrás?
