Los Colectivistas son una de las facciones heréticas más antiguas y persistentes del Continuus Nexus. Su historia comienza muchos milenios antes del Neoimperio, en la galaxia Exodus de Leyendas del Sol Negro, cuando un Maestro de Maná Mordus llamado Lux Koth llevó la experimentación genética más allá de cualquier límite admitido por las civilizaciones humanas de su tiempo y terminó creando una organización terrorista capaz de desencadenar una de las guerras más devastadoras de la primera historia estelar.
Aquella organización recibió el nombre de el Colectivo.
Sus seguidores fueron llamados colectivistas.
Bajo el liderazgo de Lux Koth y del Maestro Asesino Andalore renegado Utta Lumat, utilizaron terrorismo, tecnología robada, ingeniería genética prohibida y una nueva forma de arma biológica: los exorkun, criaturas creadas a partir de experimentos que incorporaban material genético relacionado con los Exo y que fueron diseñadas para matar, reproducirse y obedecer.
Las Guerras Colectivistas provocaron además consecuencias que trascendieron completamente a sus fundadores. Para enfrentarse a ellos nació la Alianza de Mundos, se aceleró el desarrollo de los androides de combate, aparecieron nuevas exoarmaduras militares y emergieron como figuras legendarias Jonah y Jorah Kheb. De aquella guerra surgiría, de manera indirecta, el poder que posteriormente desembocaría en el primer gran Imperio del Exodus.
El Colectivo original fue derrotado en Musafar.
Lux Koth murió.
Sus instalaciones fueron destruidas.
Casi todos sus seguidores fueron ejecutados.
Pero Utta Lumat escapó llevando consigo las últimas muestras necesarias para regenerar a los exorkun.
La historia, por tanto, no terminó allí.
Mucho después de la Conjunción Infernal, cuando las antiguas realidades han quedado fusionadas dentro del Eternum y el Neoimperio de Nimrod domina una parte inmensa de la humanidad, los Colectivistas vuelven a aparecer en las crónicas imperiales.
Ya no son simplemente un recuerdo histórico.
Son otra vez una amenaza.
Quiénes son los Colectivistas
En su origen, los Colectivistas son los miembros y seguidores de una organización fundada alrededor de Lux Koth y Utta Lumat durante la Era de la Revelación del Exodus.
Su núcleo inicial procede principalmente de dos tradiciones.
Por un lado, Maestros de Maná Mordus heréticos, apartados o enfrentados a las estructuras oficiales de su propia civilización.
Por otro, Andalore renegados, guerreros y asesinos que rompen con la disciplina de sus clanes y se unen a una causa que promete independencia, poder y una nueva estructura política.
La alianza entre ambos mundos resulta extremadamente peligrosa.
Los Mordus aportan conocimiento científico, clonación, ingeniería genética y experimentación.
Los Andalore aportan capacidad militar, infiltración y experiencia en combate.
Lux Koth aporta la voluntad.
Utta Lumat, las manos.
Lux Koth antes del Colectivo
La historia del Colectivo empieza antes de que exista su nombre.
Lux Koth es un clon y Maestro de Maná del Mordus que acaba siendo expulsado de la Ciudadela por prácticas consideradas inadmisibles.
No se limita a experimentar con genética humana convencional.
Utiliza inteligencia artificial.
Seres mecánicos.
Mezclas prohibidas de ADN.
Procedimientos incompatibles con los límites establecidos incluso por una cultura tan avanzada en manipulación biológica como el Mordus.
Su expulsión no pone fin a sus experimentos.
Los libera de cualquier supervisión.
Musafar
Lux Koth termina estableciéndose en secreto en Musafar, un asteroide oculto dentro del sistema Dakara.
La elección del lugar no es casual.
Dakara posee una importancia extraordinaria por su relación con la antigua tecnología Exo y por los descubrimientos realizados en las grandes estructuras alienígenas del sistema.
Musafar empieza como escondite.
Con el tiempo se convierte en laboratorio.
Después, en fortaleza.
Finalmente, en capital del Colectivo.
El descubrimiento del material genético Exo
Durante aquella época, investigadores del Pacto localizan restos biológicos atribuidos a los antiguos Exo.
El hallazgo posee un valor científico incalculable.
Las muestras deberían ser trasladadas hasta Valindor para su estudio.
Nunca llegan.
Lux Koth contrata a Utta Lumat, Maestro Asesino Andalore, para interceptar el transporte.
La operación termina con la destrucción de la nave, la muerte de su tripulación y el robo del material.
Lux obtiene así aquello que necesita para llevar sus experimentos a otra escala.
Utta Lumat
Utta no debe considerarse simplemente un subordinado de Lux Koth.
Es uno de los dos grandes pilares del Colectivo.
Como Maestro Asesino Andalore, dispone de capacidades que permiten a la organización ejecutar golpes que un científico fugitivo difícilmente podría realizar por sí solo.
Roba.
Mata.
Captura.
Obtiene esclavos.
Interviene en las operaciones militares.
Y, cuando finalmente Musafar cae, será él quien consiga preservar una parte del legado de Lux.
Sin Utta, probablemente los exorkun jamás habrían llegado a existir en la forma que desencadenó las Guerras Colectivistas.
El nacimiento de los exorkun
Lux utiliza las muestras Exo robadas junto con material humano procedente de víctimas capturadas.
Los primeros experimentos fracasan.
Mueren seres humanos.
Aparecen aberraciones inviables.
La hibridación produce monstruos incapaces de sobrevivir o de cumplir la función que su creador busca.
Lux continúa.
Finalmente consigue un espécimen estable.
Aquello que ha creado ya está más cerca de un animal de guerra que de un ser humano.
A partir de esas investigaciones aparecerán los exorkun, también denominados en las fuentes antiguas macrocéfalos.
Cómo son los exorkun
Los exorkun poseen una morfología diseñada para el combate.
Son criaturas hermafroditas.
Su piel es oscura, dura, escamosa y extraordinariamente resistente.
Poseen una cavidad craneal alargada y puntiaguda.
La boca es desproporcionadamente grande.
Los colmillos son numerosos, irregulares y afilados.
Sus garras, agilidad, velocidad y fuerza los convierten en depredadores capaces de destrozar combatientes humanos y superar armamento convencional.
No son soldados en el sentido normal.
Son armas biológicas.
Los exorkun no poseen voluntad libre
Uno de los aspectos más inquietantes del diseño de Lux Koth es que los exorkun no han sido creados para decidir.
Han sido creados para obedecer.
Los primeros modelos estables pueden ser controlados mediante emisores sónicos codificados genéticamente, permitiendo a Lux dirigirlos hacia determinados objetivos.
Esta característica resulta fundamental para comprender la verdadera naturaleza del Colectivo.
No se limita a fabricar monstruos.
Fabrica una biología subordinada.
La carne se convierte en armamento.
Ulma Sang: el comienzo de la Guerra Colectivista
En el año 984 DE, Lux Koth realiza la demostración que cambiará la historia del Exodus.
El objetivo es Ulma Sang, luna habitable del sistema Taoth.
Desde una nave Andalore operada por Utta Lumat se lanzan cápsulas cargadas con exorkun.
Bastan unas pocas docenas.
Los enclaves humanos son atacados.
La población es exterminada.
Las criaturas comienzan a establecer nidos.
Una fuerza enviada desde Taoth intenta intervenir.
También es destruida.
La eficacia del arma queda demostrada.
Una victoria que destruye aquello que pretende conquistar
Lux reclama la soberanía de Ulma Sang.
Pero ni siquiera intenta construir allí una administración estable.
Se marcha.
La respuesta de la Federación resulta igualmente brutal.
La luna es bombardeada hasta acabar con los exorkun.
La amenaza desaparece.
También desaparece la habitabilidad del mundo durante siglos.
Este patrón definirá buena parte de las Guerras Colectivistas.
Los exorkun convierten una colonia en un nido.
Las fuerzas defensoras se ven obligadas a destruir aquello que pretendían salvar.
Incluso cuando los Colectivistas pierden, la humanidad puede perder con ellos.
De grupo terrorista a Colectivo
Aunque los ataques comienzan antes, será en 996 DE cuando la organización adopte formalmente una estructura política más reconocible.
Maestros de Maná heréticos y Andalore renegados se unen alrededor de Lux Koth y Utta Lumat.
El grupo se denomina el Colectivo.
Sus miembros pasan a ser conocidos como Colectivistas.
Su objetivo declarado en esta época no es simplemente destruir los estados humanos.
Pretenden crear su propio estado independiente y teocrático.
Este detalle es importante.
El Colectivo no se ve a sí mismo únicamente como organización terrorista.
Aspira a convertirse en soberanía.
La reclamación de uno de los 33 mundos
En 997 DE, los Colectivistas utilizan al Pacto como mediador para presentar formalmente sus exigencias.
Quieren uno de los 33 mundos habitables.
Ese territorio debería quedar fuera del control del Mordus, la Liga, la Federación y el propio Pacto.
El Colectivo gobernaría de forma independiente.
Las potencias no consiguen alcanzar una posición común.
Las demandas no prosperan.
La respuesta colectivista será incrementar la violencia.
Los ataques de 998 DE
En el año siguiente, los ataques se multiplican.
Bases militares.
Instalaciones científicas.
Explotaciones mineras.
Asteroides habitados.
Lunas.
Colonias.
El patrón se repite mediante exorkun.
Ulma Sang deja de ser un acontecimiento aislado y se convierte en modelo de guerra.
La amenaza ya no puede tratarse como un problema local.
Los principales estados de la Esfera Humana necesitan colaborar.
El nacimiento de la Alianza de Mundos
En 999 DE se crea la Alianza de Mundos.
Su formación es una consecuencia directa de la amenaza colectivista.
Mordus, Liga y Federación constituyen una coalición militar temporal y establecen su cuartel general en Corran.
La intención inicial es sencilla:
coordinar fuerzas suficientes para contener al Colectivo.
Las consecuencias serán mucho mayores.
La institución creada para derrotar a Lux Koth acabará transformando el equilibrio político de todo el Exodus.
Los Colectivistas obligan a transformar la guerra
Los exorkun provocan una sangría de efectivos humanos que obliga a la Alianza a buscar nuevas soluciones.
En el año 1000 DE, pese a la oposición Mordus, se alcanza un acuerdo con Industrias Tyrell para producir grandes cantidades de androides de combate.
Nacen las Unidades de Batalla X.
Al mismo tiempo, la corporación Sandor desarrolla nuevas exoarmaduras para las fuerzas humanas basándose en conocimientos derivados de Dakara.
La guerra contra el Colectivo acelera así tecnologías militares que sobrevivirán durante generaciones.
La traición dentro de Sandor
La superioridad tecnológica tampoco permanece exclusivamente en manos de la Alianza.
En 1001 DE, miembros de la corporación Sandor desertan y se unen al Colectivo.
Aportan astronaves.
Conocimientos.
Tecnología.
El conflicto vuelve a equilibrarse.
Durante los años siguientes, las fuerzas colectivistas continúan atacando instalaciones humanas y destruyen diversos asentamientos.
La guerra se enquista.
Geras
En 1005 DE, la Alianza libra una de sus primeras grandes batallas contra los exorkun en una luna minera de Geras.
El resultado es desfavorable.
La nueva coalición posee recursos mucho mayores que cualquier estado por separado, pero todavía no ha aprendido a combatir eficazmente un enemigo que utiliza criaturas capaces de propagarse y convertir los propios asentamientos en campos de exterminio.
Entre 1006 y 1010 DE, continúan las batallas terrestres y estelares.
Los resultados son irregulares.
Numerosas colonias quedan destruidas.
Los Andalore contra los Andalore renegados
En 1011 DE, la Alianza alcanza un acuerdo con los clanes Andalore.
La decisión posee una carga simbólica evidente.
Utta Lumat es Andalore.
Parte del núcleo original del Colectivo también procede de renegados de aquella tradición.
Ahora, otros Andalore se incorporan a la guerra contra ellos.
A cambio reciben derechos de tránsito, oportunidades comerciales y acceso a exoarmaduras modernas.
Sus Maestros Asesinos serán utilizados como tropas de vanguardia frente a los exorkun.
El Colectivo había unido renegados de distintos pueblos.
La Alianza aprende a utilizar contra ellos a esos mismos pueblos.
El ataque a Jofan
El gran punto de inflexión llega en 1012 DE.
El Colectivo ataca Jofan, un pacífico mundo agrícola.
El procedimiento es conocido.
Astronaves colectivistas se sitúan en órbita.
Lanzan cápsulas con exorkun.
Las criaturas se propagan.
Una parte enorme de la población muere.
Pero Jofan contiene algo que Lux Koth no había previsto.
Allí viven los hijos de Isabella Kheb.
Jonah y Jorah Kheb
Jonah y Jorah habían recibido poco antes el legado de su madre.
Dos empuñaduras de metal Exo.
Dos exobastones.
Uno responde mediante fulgor azulado.
El otro, mediante fulgor rojizo.
Cuando los exorkun alcanzan su ciudad, los hermanos salen a combatirlos.
Lo que ocurre se convierte en leyenda.
La batalla que transforma a los hermanos Kheb
Jonah y Jorah luchan durante horas.
Los exorkun se concentran alrededor de ellos.
Las criaturas utilizan sus sistemas ultrasónicos para congregar a más miembros de la horda.
Miles terminan acumulándose frente a los dos hermanos.
Cuando finalmente llegan las fuerzas Andalore y las Unidades X de la Alianza, descubren que los Kheb han exterminado a las criaturas lanzadas sobre el planeta.
La batalla es retransmitida.
La galaxia conoce sus nombres.
La Guerra Colectivista acaba de crear a los hombres que contribuirán decisivamente a terminarla.
Jorah entra en la guerra
La Alianza solicita la incorporación de ambos hermanos.
Sus decisiones son diferentes.
Jonah prefiere permanecer en Jofan para proteger a una población devastada.
Jorah acepta.
Se viste de negro.
Utiliza una exoarmadura negra.
Y asume progresivamente una posición militar cada vez mayor dentro de la Alianza.
Entre 1013 y 1020 DE, lidera campañas que recuperan numerosos mundos controlados por el Colectivo.
La guerra comienza a cambiar de signo.
La ofensiva hacia Musafar
Durante casi una década, las fuerzas colectivistas son progresivamente empujadas hacia su núcleo.
La Alianza recupera territorio.
Sus ejércitos disponen ahora de androides, clones Mordus, Andalore y una estructura militar mucho más coordinada.
Finalmente alcanzan Musafar.
El asteroide donde Lux había comenzado sus experimentos se convierte en el escenario de la última gran batalla.
La muerte de Lux Koth
Lux Koth muere durante el asalto final de 1021 DE.
Sus instalaciones son destruidas.
Musafar es bombardeado.
La tecnología relacionada con sus experimentos es arrasada.
Los seguidores que no consiguen escapar son ejecutados en gran número.
La Guerra Colectivista se considera terminada.
Existe una divergencia entre algunas compilaciones antiguas respecto a cuál de los dos hermanos Kheb ejecutó personalmente el golpe final contra Lux. Las fuentes posteriores consolidan la participación de Jonah en ese enfrentamiento, mientras otras versiones resumidas lo atribuyen a Jorah. Para la historia del Colectivo, el hecho inequívoco es que Lux muere en Musafar durante la ofensiva final de la Alianza.
Utta Lumat escapa
La victoria no es completa.
Utta Lumat consigue abandonar Musafar en una pequeña astronave.
No se marcha con las manos vacías.
Lleva consigo las últimas muestras base necesarias para regenerar a los exorkun.
Este detalle posee una enorme importancia histórica.
La organización original ha sido derrotada.
Su capital ha desaparecido.
Su líder científico está muerto.
Pero la tecnología biológica que hizo posible su terror no ha sido destruida completamente.
Una semilla sobrevive.
¿Los Colectivistas fueron realmente exterminados?
Las fuentes del antiguo Exodus clasifican posteriormente a los Colectivistas como una facción extinta.
Esto resulta correcto para el Colectivo histórico.
Musafar cae.
Lux Koth muere.
La estructura política que reclamaba un estado independiente desaparece.
Pero «extinción de la organización» no equivale necesariamente a desaparición de todas sus ideas, seguidores, conocimientos y armas.
Utta había escapado.
Existían supervivientes.
Existían muestras exorkun.
Y durante milenios el Continuus Nexus demostraría una y otra vez que las ideas resultan mucho más difíciles de destruir que una fortaleza.
De la derrota del Colectivo al nacimiento del Imperio
La consecuencia política más importante de la guerra quizá ni siquiera sea la desaparición del propio Colectivo.
La Alianza de Mundos había sido creada para enfrentarse a Lux Koth.
Cuando la guerra termina, dispone de una gran armada, ejércitos experimentados, infraestructura, impuestos comunes y un mando militar extraordinariamente poderoso.
En 1022 DE, Jorah entra victorioso en Corran.
Los antiguos estados esperan que la Alianza entregue sus poderes y vuelva a disolverse.
Jorah se niega.
Comienza otra etapa.
El Imperio.
Los Colectivistas ayudaron involuntariamente a crear aquello que los sustituyó
La paradoja es enorme.
Lux Koth quería construir su propio estado.
Su violencia obliga a las otras potencias a unirse.
Esa unión produce una maquinaria militar sin precedentes.
La maquinaria sobrevive a la guerra.
Y acaba sirviendo de base a un nuevo poder imperial.
Los Colectivistas fracasan en su proyecto político.
Pero destruyen el equilibrio que existía antes de ellos.
El Exodus que emerge después de Musafar ya no puede volver a ser el mismo.
El legado de los exorkun
La huida de Utta evita que los exorkun desaparezcan con Lux.
Las muestras biológicas que transporta representan la posibilidad de crear nuevas generaciones de aquellas criaturas.
Fuentes posteriores recuerdan expresamente esa fuga como la semilla de una futura regeneración.
El destino exacto de Utta durante los largos periodos posteriores no queda completamente cerrado.
Eso debe respetarse.
Sabemos que escapó.
Sabemos qué se llevó.
No debemos inventar cada etapa de su viaje.
Los Colectivistas después de la Conjunción Infernal
Aquí se produce el gran salto que conecta Leyendas del Sol Negro con La Guerra de los Mil Tronos.
Más de once milenios después de la Conjunción Infernal, las crónicas del Neoimperio siguen hablando de Colectivistas.
La facción no es tratada como mera referencia arqueológica.
El Neoimperio la clasifica como amenaza activa.
Los llama terroristas genéticos de máxima peligrosidad.
Siguen estando relacionados con el legado Mordus.
Siguen utilizando exorkun.
Y siguen invocando el nombre de Lux Koth.
¿Son los mismos Colectivistas?
No puede afirmarse que exista una cadena organizativa perfectamente documentada e ininterrumpida desde Musafar hasta el Eternum.
Sería ir más allá del canon.
La organización histórica del Exodus fue considerada destruida.
Lo que aparece durante la época del Neoimperio debe entenderse, con la información disponible, como la persistencia, reconstrucción o evolución de la tradición colectivista.
El nombre ha sobrevivido.
La doctrina ha sobrevivido.
Los exorkun han sobrevivido.
Lux Koth ha sobrevivido como símbolo.
Pero once milenios y una Conjunción Infernal separan ambos contextos.
La doctrina colectivista en el Eternum
La forma neoimperial del Colectivismo presenta una doctrina mucho más explícita que la organización original.
El individuo carece de valor por sí mismo.
El cuerpo puede ser transformado.
La voluntad puede ser subordinada.
La genética puede ser reescrita.
La identidad puede disolverse en una conciencia colectiva impuesta mediante procedimientos biológicos, químicos y rituales.
Esto convierte a los Colectivistas posteriores en algo más que descendientes ideológicos de unos terroristas antiguos.
Han transformado las prácticas de Lux Koth en doctrina.
El cuerpo como materia política
La idea central resulta coherente con sus orígenes.
Lux ya trataba los cuerpos humanos como material de laboratorio.
Los esclavos eran componentes.
Los genes podían combinarse.
Las criaturas podían diseñarse.
La voluntad podía eliminarse.
En el Eternum, esa lógica termina adquiriendo una dimensión doctrinal.
La libertad individual deja de ser simplemente algo que puede sacrificarse durante un experimento.
Pasa a ser algo que debe superarse.
Los Colectivistas según el Neoimperio
Para el Neoimperio de Nimrod, los Colectivistas constituyen una amenaza de primer nivel.
No únicamente porque maten.
El Eternum contiene innumerables facciones capaces de matar.
Lo que hace especialmente peligrosa a esta secta es su capacidad para transformar poblaciones, producir armas biológicas y utilizar genética prohibida.
Un ejército convencional ocupa un mundo.
Una plaga genética puede convertirlo en otra cosa.
Por eso las estructuras imperiales los clasifican como terroristas genéticos.
Los exorkun en La Guerra de los Mil Tronos
Las crónicas neoimperiales continúan asociando a los Colectivistas con los exorkun.
Siguen siendo una de sus principales armas.
La descripción mantiene elementos reconocibles de las antiguas criaturas del Exodus:
piel oscura;
morfología correosa;
grandes garras;
colmillos;
ferocidad extraordinaria;
ausencia de piedad y miedo.
Miles de años después, el monstruo de Lux Koth continúa formando parte del arsenal colectivista.
¿Son idénticos a los exorkun originales?
No existe base suficiente para afirmar que todas las variantes posteriores sean genéticamente idénticas al primer espécimen producido por Lux.
Han transcurrido milenios.
Han existido procesos de regeneración, manipulación y adaptación.
La propia tradición colectivista está basada en modificar la biología.
Por tanto, lo canónicamente seguro es hablar de exorkun como linaje de arma biológica, sin imponer que todas las formas posteriores sean copias exactas del modelo original.
Lux Koth convertido en Mesías Oscuro
El cambio más extraordinario entre el antiguo Colectivo y sus herederos del Eternum está en la figura del fundador.
Lux Koth fue originalmente un Maestro de Maná hereje, científico, clon, criminal de guerra y líder político.
En la época del Neoimperio, los Colectivistas lo han convertido en algo más.
Lo veneran como un Mesías Oscuro.
Su muerte en Musafar ya no representa necesariamente un final para ellos.
Forma parte de una expectativa religiosa.
La promesa del regreso de Lux Koth
La tradición colectivista tardía sostiene que Lux Koth regresará algún día.
No simplemente resucitado como hombre.
Su credo espera una transformación mucho más oscura.
Creen que el Khabal podría favorecer su retorno y elevarlo hasta una condición semejante a la de un Igigi o incluso un Arconte.
La herejía genética del Exodus ha terminado convertida en escatología.
El científico se transforma en profeta.
El criminal de guerra, en figura sagrada.
El laboratorio, en templo.
¿Lux Koth se convirtió realmente en Arconte?
No.
Al menos no existe constancia canónica de ello.
Las propias crónicas imperiales dejan claro que la supuesta ascensión forma parte del credo de los Colectivistas.
No se ha demostrado que Lux haya regresado.
No se ha demostrado que se convirtiera en Igigi.
No se ha demostrado que alcanzara la condición de Arconte.
La diferencia entre doctrina de una secta y hecho del lore debe mantenerse con absoluta precisión.
La relación con el Khabal
La asociación tardía de Lux con el Khabal tampoco debe retroproyectarse automáticamente sobre todos los acontecimientos originales de las Guerras Colectivistas.
El Lux Koth del Exodus trabaja mediante ciencia Mordus herética, genética prohibida y material Exo robado.
La religión posterior interpreta su figura desde un cosmos que ya conoce mucho mejor la oposición entre Exo, Khabal, Arcontes e Igigi.
Los Colectivistas del Eternum releen a su fundador.
Eso no significa que cada acción original de Lux estuviese conscientemente dirigida por el Khabal.
El canon no establece semejante cosa.
Colectivistas y Mordus
El origen Mordus constituye una constante.
Lux procede de aquella cultura.
Los primeros seguidores incluyen Maestros de Maná heréticos.
La capacidad de manipulación genética que define al Colectivo nace de conocimientos asociados a esa tradición.
En el Eternum, las crónicas continúan describiendo a sus miembros como Mordus heréticos.
Esto no convierte a todo Mordus en Colectivista.
Al contrario.
La herejía de Lux nace precisamente porque rompe con los límites admitidos por su propia sociedad.
Colectivistas y Andalore
La relación con los Andalore resulta distinta.
Utta Lumat y otros renegados participan en la fundación.
Pero posteriormente los propios clanes Andalore combatirán contra el Colectivo.
La guerra contribuye además a consolidar la tradición de sus exoarmaduras.
Por tanto, tampoco existe equivalencia entre Andalore y Colectivistas.
Una parte se rebela y se une a Lux.
Otra parte termina luchando contra él.
Musafar
Musafar es la capital histórica del Colectivo.
Comienza como escondite de Lux Koth.
Se convierte en centro de experimentación.
Después en base militar.
Finalmente, en sede de una organización que pretende obtener reconocimiento como estado independiente.
Su destrucción en 1021 DE marca el final político del Colectivo original.
Pero no destruye su legado.
Ulma Sang
Si Musafar representa el cerebro del Colectivo, Ulma Sang representa su carta de presentación ante la galaxia.
Allí los exorkun demuestran por primera vez la dimensión militar de los experimentos de Lux.
La luna es sacrificada dos veces.
Primero por las criaturas.
Después por el bombardeo necesario para eliminarlas.
Ulma Sang establece el patrón que convertirá a los Colectivistas en una amenaza estratégica.
Jofan
Jofan representa el principio de su derrota.
El ataque buscaba repetir la táctica utilizada en otros mundos.
En cambio, termina revelando públicamente el poder de Jonah y Jorah.
Los Colectivistas pretendían destruir otra colonia.
Crearon dos leyendas.
Una de ellas acabará dirigiendo la guerra contra ellos.
Corran
Corran representa la consecuencia política final.
Allí se establece el mando de la Alianza.
Allí se concentran recursos para combatir al Colectivo.
Y allí, después de la victoria, Jorah se negará a devolver el poder militar que había acumulado.
Sin la Guerra Colectivista, la historia de Corran y del Imperio posterior habría sido completamente diferente.
Cronología básica de los Colectivistas
Finales del siglo X DE: Lux Koth es expulsado del Mordus por experimentación herética y termina estableciéndose en Musafar.
984 DE: ataque a Ulma Sang mediante exorkun. Comienza la gran fase bélica asociada posteriormente a las Guerras Colectivistas.
996 DE: Maestros de Maná heréticos y Andalore renegados formalizan alrededor de Lux y Utta el llamado Colectivo.
997 DE: el Colectivo reclama uno de los 33 mundos habitables como estado independiente.
998 DE: proliferan los ataques contra instalaciones y colonias humanas.
999 DE: nace la Alianza de Mundos para enfrentarse a la amenaza.
1000 DE: se acelera la producción de Unidades X y exoarmaduras.
1001 DE: traidores de Sandor entregan tecnología al Colectivo.
1005 DE: la Alianza sufre una importante derrota en Geras.
1011 DE: los Andalore se incorporan a la guerra del lado de la Alianza.
1012 DE: el Colectivo ataca Jofan; Jonah y Jorah exterminan las hordas exorkun lanzadas sobre el planeta.
1013-1020 DE: Jorah lidera las campañas de la Alianza y recupera numerosos mundos.
1021 DE: Musafar cae, Lux Koth muere y el Colectivo histórico es destruido. Utta Lumat escapa con muestras exorkun.
1022 DE: la maquinaria militar creada durante la guerra termina sirviendo de base al ascenso imperial de Jorah.
Más de once milenios después de la Conjunción Infernal: los Colectivistas vuelven a figurar entre las facciones heréticas activas perseguidas por el Neoimperio.
Preguntas frecuentes sobre los Colectivistas
¿Quiénes son los Colectivistas?
Son una tradición herética originada en el Exodus alrededor de Lux Koth y Utta Lumat, responsable de la creación de los exorkun y de las Guerras Colectivistas.
¿Cómo se llamaba su organización original?
El Colectivo.
¿Quién era Lux Koth?
Un clon y Maestro de Maná Mordus expulsado por prácticas heréticas relacionadas con inteligencia artificial, seres mecánicos y experimentación genética prohibida.
¿Quién era Utta Lumat?
Un Maestro Asesino Andalore renegado y uno de los principales dirigentes del Colectivo.
¿Dónde estaba su capital?
En el asteroide Musafar, dentro del sistema Dakara.
¿Qué querían los primeros Colectivistas?
Durante la etapa formal del Colectivo aspiraban a crear un estado independiente y teocrático. Llegaron a reclamar uno de los 33 mundos habitables.
¿Qué son los exorkun?
Armas biológicas creadas por Lux Koth mediante experimentación genética prohibida, utilizando entre otros componentes material relacionado con los Exo.
¿Los exorkun son humanos?
Su origen incorpora material humano, pero los especímenes resultantes fueron transformados hasta convertirse en criaturas de guerra prácticamente animales y carentes de voluntad propia.
¿Cómo eran controlados?
Las primeras variantes podían ser dirigidas mediante emisores sónicos codificados genéticamente.
¿Dónde comenzó la Guerra Colectivista?
Uno de sus primeros grandes acontecimientos fue la masacre de Ulma Sang en 984 DE.
¿Qué fue la Alianza de Mundos?
Una coalición militar formada por Mordus, Liga y Federación para enfrentarse al Colectivo.
¿Qué relación tienen Jonah y Jorah Kheb con los Colectivistas?
El ataque colectivista a Jofan provocó la intervención pública de ambos hermanos y convirtió su capacidad con los exobastones en una leyenda conocida por toda la galaxia.
¿Quién dirigió la guerra posterior?
Jorah Kheb asumió el mando militar de las grandes campañas de la Alianza contra el Colectivo.
¿Dónde murió Lux Koth?
En Musafar, durante la ofensiva final de 1021 DE.
¿Utta Lumat murió con él?
No.
Utta escapó con las últimas muestras necesarias para volver a producir exorkun.
¿Los Colectivistas fueron exterminados?
El Colectivo original fue considerado extinguido después de Musafar, pero la tradición colectivista aparece nuevamente en el Eternum durante La Guerra de los Mil Tronos.
¿Son exactamente la misma organización?
El canon no establece una continuidad institucional completa durante todos los milenios intermedios. Lo seguro es que la tradición, el nombre, los exorkun y el culto a Lux Koth sobreviven o reaparecen.
¿Cómo considera el Neoimperio a los Colectivistas?
Como terroristas genéticos de máxima amenaza.
¿Qué creen los Colectivistas del Eternum?
Su doctrina tardía niega el valor del individuo y defiende la subordinación del cuerpo y la voluntad a una conciencia colectiva mediante manipulación genética, química y ritual.
¿Adoran a Lux Koth?
Las ramas colectivistas del Eternum lo veneran como un Mesías Oscuro.
¿Creen que Lux Koth regresará?
Sí. Su credo sostiene que podría volver favorecido por el Khabal y transformado en Igigi o incluso Arconte.
¿Ha ocurrido realmente?
No existe constancia canónica de que Lux Koth haya regresado o ascendido a ninguna de esas condiciones.
¿Qué relación tienen con el Khabal?
El colectivismo tardío incorpora al Khabal dentro de su interpretación religiosa de Lux. No debe darse por demostrado que el Khabal dirigiera desde el principio todos los experimentos del Lux histórico.
Los Colectivistas: la guerra que nunca terminó del todo
Lux Koth quería crear un mundo propio.
Para conseguirlo convirtió hombres en material.
Genes en herramientas.
Monstruos en soldados.
Y colonias enteras en argumentos.
Creyó que podía obligar a la galaxia a reconocer al Colectivo mediante el miedo.
Durante décadas estuvo cerca de conseguir algo todavía mayor.
No conquistó los estados del Exodus.
Los obligó a cambiar.
La Liga, la Federación y el Mordus crearon la Alianza para detenerlo.
Las fábricas produjeron ejércitos androides.
Los Andalore recibieron nuevas exoarmaduras.
Los hermanos Kheb abandonaron el anonimato.
Jorah aprendió a mandar ejércitos.
Y cuando Musafar ardió y Lux cayó, el vencedor regresó a Corran con una maquinaria militar que ya no quiso devolver.
El Colectivo murió.
Del cadáver nació un Imperio.
Pero Utta escapó.
Llevaba consigo algo pequeño.
No una flota.
No un reino.
Muestras.
La posibilidad de volver a crear aquello que millones de muertos habían pagado para destruir.
Pasaron siglos.
Después milenios.
Después llegó la Conjunción Infernal y convirtió antiguas historias en fragmentos de un Eternum mucho mayor.
Cuando los escribas de Nimrod volvieron a escribir el nombre de los Colectivistas, Lux Koth ya no era simplemente un científico hereje muerto en una fortaleza.
Era un Mesías Oscuro.
Los exorkun todavía existían.
Y una doctrina nacida de laboratorios prohibidos había aprendido a prometer eternidad.
Por eso los Colectivistas ocupan un lugar singular dentro del Continuus Nexus.
No son únicamente una facción antigua.
Son la demostración de que algunas guerras sobreviven incluso a la destrucción de quienes las comenzaron.
Musafar acabó con el Colectivo. No consiguió acabar con su idea.
