Los Kurgán son un linaje humano guerrero anterior a la Conjunción. Poseen piel gris, ojos negros, orejas puntiagudas, gran altura, musculatura y longevidad superiores a las humanas ordinarias.
El metal Exo reacciona con su gen mediante un fulgor blanco pálido. Sirven en legiones, guardias, inquisición y otras instituciones, aunque no todos pertenecen a la misma casta.
La serie distingue a los Kurgán comunes de los Neffut-Kurgán. Los primeros siguen siendo biológicamente humanos pese a su evolución y refuerzo. Los segundos han pasado por el Urushdaur y poseen regeneración, fuerza y longevidad superiores, junto con necesidad de sangre humana. Esta diferencia debe mantenerse para comprender a Vidarna, Ragnar y otras figuras.
Apariciones y relaciones canónicas
Apariciones principales: Los seis libros.
Relaciones conocidas: Neffut-Kurgán, Vhaxar, inquisidores, Hermanas Oscuras y metal Exo.
Contexto canónico de Los Kurgán
Los Kurgán, confiados, continuaban su asedio. Pero el destino dio un giro brutal. Una ráfaga enemiga alcanzó de lleno a un asteroide frente a su proa. El impacto liberó una explosión en cadena: un anillo de fuego expandiéndose con violencia devastadora. El cinturón entero se convirtió en una tormenta de llamas, fragmentos candentes y ondas de choque que transformaron el caos mineral en un cataclismo.
Los Kurgán murmuraban entre ellos en un dialecto áspero y distante del Kish, una lengua de ecos extraños que apenas lograba comprender. Entre fragmentos dispersos alcanzó a discernir palabras teñidas de asombro por su capacidad de regenerarse, incluso tras horas de tormentos e interrogatorios. Su naturaleza Igigi los desconcertaba y enfurecía a partes iguales. Tántalo, brutal lugarteniente y ejecutor de las sesiones, parecía especialmente frustrado por su resistencia, como un cazador que veía burlada una y otra vez su presa.
Solo la Línea del Ocaso era habitable. Solo allí había civilización. Y aun así, no era paz lo que se respiraba, sino control. Vigilancia. La purga de flora y fauna había sido meticulosa. Los Kurgán no buscaban exterminar, sino aislar. No adoraban a La Pureza como lo hacía la Cofradía. La suya era una visión distinta. Antigua. Más cercana a un pacto con la oscuridad que a una cruzada contra ella.
Samael recordó su conversación con Faruk en Hermón, y las revelaciones que había recibido. El Imperio Kish… los antiguos códices… y el verdadero origen del poder: el Kurgán. La galaxia entera había heredado su cultura, su lengua, su tecnología, creyendo que provenían de los Kish. Pero en realidad, fueron los Kurgán los primeros. Los verdaderos gigantes sobre los que se erigió la civilización. Sólo que nunca desearon el dominio ni la propaganda. No como los Kish.
