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La conexión con La Senda de las Estrellas: concepto clave de La Guerra de los Mil Tronos

Conoce La conexión con La Senda de las Estrellas: su historia, relaciones e importancia canónica en La Guerra de los Mil Tronos dentro del Continuus Nexus.

La conexión con La Senda de las Estrellas atraviesa a Esquilo, Mayra, el Explorador Oscuro, Mundo Ceniza y los linajes que terminan en Nimrod y Acad.

Gurney recuerda que las anomalías dependen de acontecimientos posteriores a Clea. Los archivos del Neoimperio contienen nombres y tecnologías procedentes de viajes anteriores por el Eternum.

La Guerra de los Mil Tronos recoge esas herencias y las convierte en política imperial. El fulgor verde asociado a Esquilo y Sael llega al linaje Nimrod; el cruce con Salomé produce el morado de Acad. Las referencias deben conservar el orden de las series y evitar que personajes separados por milenios sean tratados como contemporáneos.

Apariciones y relaciones canónicas

Apariciones principales: Trasfondo de los seis libros.

Relaciones conocidas: Esquilo, Mayra, Salomé, Acad, Nimrod, Mundo Ceniza y anomalías.

Contexto canónico de La conexión con La Senda de las Estrellas

Al apagarse el resplandor del salto cuántico, la cubierta del crucero se enfrió y el brillo se extinguió lentamente, dejando a la nave envuelta en la penumbra estelar, apenas señalada por los leds intermitentes que marcaban sus extremos. Aquel silencio posterior al tránsito tenía un cariz solemne, como si el propio vacío hubiera contenido la respiración para dar paso a la irrupción de un nuevo poder en las cercanías de Gehena.

Era una triste realidad de aquella edad: apenas quedaban universidades operativas en toda la esfera humana, y con ellas se habían extinguido las artes de la ciencia y de la ingeniería. Siglos después de la caída del viejo imperio, cada vez resultaba más arduo encontrar personal cualificado para poner a punto los restos de la maquinaria imperial. La decadencia se filtraba como un veneno imparable en el cuerpo del género humano. Mientras las colonias caían en la barbarie y la ignorancia, las antiguas Casas aristocráticas, antaño cómplices de las revueltas que precipitaron la ruina del imperio, se erigían como herederas de sus despojos. Comerciaban, traficaban, levantaban pequeños feudos en ruinas, engordando con los jirones de poder. Si la tendencia se mantenía, en unas décadas los viajes estelares desaparecerían, arrastrando a la humanidad hacia una nueva edad oscura de desconexión, silencio y olvido.

Las antiguas crónicas imperiales narraban que el emblema de la flor de lis había sido otorgado por un emperador a su hijo bastardo, junto al feudo de Thalos IV. Aquel instante fundacional dio origen a la Casa de Médici y a la dinastía que aún, tantos milenios después, gobernaba con mano férrea aquel mundo. Desde entonces, generación tras generación, los Médici habían consolidado su poder, aumentando su opulencia a contracorriente del hundimiento general de la humanidad.