Las cuadernas estelares son grandes regiones cartográficas del Eternum. Sus nombres siguen una estructura compuesta, como Ekron-Dagán o Envar-Dagán, y permiten situar mundos, anomalías y corredores dentro de una galaxia fragmentada.
La escala de una cuaderna supera la de un sector ordinario. En su interior pueden existir imperios, espacios desconocidos y rutas que solo las exonaves pueden atravesar. Los mapas humanos son incompletos y se apoyan en restos Kish, crepusculares y Exo.
En la serie, la cuaderna no es solo coordenada. Determina cultura, acceso tecnológico y memoria histórica. El viaje desde Ekron-Dagán hacia Envar-Dagán conduce a Mayra hasta su origen; las cuadernas desconocidas del borde muestran que incluso el Explorador puede perderse. La forma correcta del nombre debe conservar siempre sus dos elementos unidos por guion.
Apariciones y relaciones canónicas
Contexto canónico de Las cuadernas estelares
Las Cuadernas Estelares no son imperios, sino divisiones cartográficas de lo inconmensurable, utilizadas por el Neoimperio para comprender, reclamar y ordenar el Eternum.
Hasta este punto, La Senda de las Estrellas ha sido una epopeya de la caída. La humanidad, desgajada del Exodus original, dispersa entre cuadernas estelares y atrapada en la telaraña del Eternum, ha visto cómo los ecos de la Conjunción Infernal siguen modelando su destino. Esquilo, Mayra, Kynes y Lutero encarnan los arquetipos esenciales del Continuus Nexus: el navegante, la madre luminosa, el cazador condenado y el sabio que busca redimir el conocimiento perdido.
Cuadernas estelares en las que se concentran múltiples enclaves humanos reclamados por el Neoimperio y sometidos a la autoridad del Hegemón. Debido a las distancias colosales que definen el Eternum, el conocimiento efectivo de estados, dominios e imperios humanos se limita casi exclusivamente a los sistemas situados en la frontera y en la franja de transición entre estas dos cuadernas.
En su interior se extienden las fauces del Neoimperio, la estructura política, militar y teocrática más vasta jamás creada por la humanidad en ninguna línea espacio-temporal conocida. Sin embargo, incluso esta hegemonía aparentemente absoluta no constituye más que un fragmento diminuto dentro de Ekron-Dagan y Envar-Dagan, cuadernas que, a su vez, no son sino una entre las innumerables divisiones geográficas que articulan el colosal e inabarcable Eternum.
