Lore

El Eternum: concepto clave de La Guerra de los Mil Tronos

Conoce El Eternum: su historia, relaciones e importancia canónica en La Guerra de los Mil Tronos dentro del Continuus Nexus.

El Eternum es la galaxia gigantesca surgida de la Conjunción Infernal. En el futuro remoto donde ocurre la serie, la expansión del universo impide contemplar otras galaxias, de modo que el Eternum parece ser la única.

Contiene humanidades, razas, tecnologías y religiones procedentes de realidades distintas. Las distancias son inmensas y fuera de las anomalías solo puede viajarse en subluz.

El Eternum no es un multiverso ordenado, sino el residuo material de su colisión. La Guerra de los Mil Tronos ocurre dentro de una parte de esa vastedad, principalmente entre Ekron-Dagán, Envar-Dagán, el Seol, Poniente y otros dominios. Ningún mapa puede presentarlo como espacio completamente conocido.

Apariciones y relaciones canónicas

Apariciones principales: Los seis libros.

Relaciones conocidas: La Conjunción, las cuadernas estelares, las anomalías, Exo, Khabal y el Neoimperio.

Contexto canónico de El Eternum

El Eternum, antaño un firmamento que rebosaba de vida, de culturas ascendentes y de promesas de grandeza, ahora se tambaleaba como un moribundo en su último aliento. La oscuridad avanzaba inexorable, cubriendo como un sudario de sombra a civilizaciones enteras, hundiéndolas en un Ragnarök infernal, en un Kali-iuga definitivo, donde los cantos de la esperanza eran sofocados por los gritos de quienes eran devorados, despojados de su esencia, o asimilados en las huestes del Rey Brujo.

En La Pureza y Khaos y Oscuridad, el propio planeta Continuus custodia el Nexo que da nombre definitivo al fenómeno. Allí, el Nexus deja de ser leyenda para convertirse en realidad tangible y constante que más tarde y tras la Conjunción Infernal evolucionará en el Eternum.

Sabía que su pueblo debía ser transformado. Que su legado sería una guerra infinita. Y que, en el Eternum, lo esperaban la gloria y la condena, fundidas en una sola corona de fuego.

La Gran Expansión fue el amanecer de una era teñida de sangre y ceniza, el devenir de millones de devoradores de almas, enemigos implacables de la Luz y del equilibrio frágil de los Aspectos del Khaos. Bajo el cetro férreo del Rey Brujo Revar, aquella marea demoníaca se manifestó en la vasta galaxia Eternum como una Yihad Infernal que durante más de diez mil años estándar arrasó mundos enteros, consumiendo sus memorias y reduciendo civilizaciones prósperas a polvo y silencio. La huella de aquel avance era siempre la misma: destrucción sin redención, genocidios celebrados como festines, barbarie necrófaga en las ruinas de imperios olvidados, y una estela de muerte que ennegrecía incluso la memoria de las estrellas.