Ralph Richardson
Ralph Richardson es el anciano fundador y dirigente de la colonia Génesis en Crosaurius que conversa con Jonah Fox en «Nacidos de la Arena». Ha llamado Abydos a la ciudad colonial por la asociación de ese nombre con el renacimiento dentro de la mitología Menoch. El nombre de la colonia y el de la ciudad reflejan su voluntad de construir un comienzo después de una ruptura temporal y espacial.
Ralph es reconocido por Jonah como un Mesías Rojo, concretamente como quien recibió información del Círculo y llegó al lugar donde se abriría el portal. Sin su presencia, los recién llegados no habrían sobrevivido a un mundo para el que no estaban adaptados. Su liderazgo consigue unir individuos de mundos y razas diferentes bajo una razón común para vivir.
Durante la conversación, Ralph habla de su hijo Saronte y mantiene la convicción de que triunfará aunque él nunca lo vea. También revela que recibió un mensaje cifrado del Círculo sobre una línea temporal a punto de quebrarse, una restauración necesaria, la futura Cofradía de Inquisidores y «La Pureza». Estos datos convierten su escena en una bisagra entre distintas series y épocas del Continuus Nexus.
Ralph acepta que muchas respuestas quedarán fuera de su alcance. No sabe si Aqueron pertenece a su realidad ni si Cinnia, Abaddón o los demás sobrevivieron. Aun así, sostiene que los sacrificios fueron necesarios para perpetuar a la humanidad lejos del yugo de Anu e Igigi. Su papel en el lore es el del organizador que comprende parcialmente el diseño temporal. Frente a la duda amarga de Jonah, Ralph conserva una fe razonada en la continuidad del proyecto humano. Su legado se expresa en Abydos, en Saronte y en las instituciones futuras anunciadas por el Círculo.
Contexto canónico de Ralph Richardson
Ralph Richardson no podía abarcarlo. La cadena de sucesos que lo había traído hasta allí desbordaba cualquier marco lógico al que pudiera aferrarse, y en su fuero interno empezaba a sospechar que quizás lo más sensato era dejar de intentar comprenderlo. Había demasiadas piezas sueltas, demasiadas líneas de tiempo que parecían enredarse unas con otras como raíces ciegas bajo la tierra.
