Yzara es una partera Neomenoch vinculada a la Hendidura y uno de los personajes secundarios de mayor importancia simbólica en La Caza, quinto libro de La Guerra de los Mil Tronos. Su papel no está relacionado con Naraka, Dante, Carmen-Abaddón ni con los rituales del Khabal, sino con uno de los acontecimientos decisivos para la continuidad futura del linaje de Clea y de Nimrod: el nacimiento de Acad, hijo de Salomé y Nimrod 85.
Yzara aparece cuando Salomé, embarazada y perseguida, permanece refugiada entre los Neomenoch de la Hendidura, una comunidad clandestina establecida en una luna minera donde fugitivos, herejes, simonitas y personas sin registro intentan mantenerse fuera del alcance de los poderes que dominan el Neoimperio.
Cuando comienza el parto, es Yzara quien acude primero.
No llega como sacerdotisa, profetisa ni cortesana de un futuro rey. Llega como aquello que realmente es: una mujer acostumbrada a traer niños al mundo en lugares donde el nacimiento puede resultar tan peligroso como una batalla.
Y será ella quien reciba entre sus manos al niño que más tarde será llamado Acad.
¿Quién es Yzara en La Guerra de los Mil Tronos?
Yzara es descrita como una partera Neomenoch de rostro severo, manos anchas, cabello blanco recogido bajo un paño oscuro y una cicatriz con forma de media luna sobre la frente.
Es una mujer experimentada, acostumbrada a ejercer su oficio lejos de hospitales seguros o instituciones protegidas. Ha asistido partos en naves cuya gravedad no era estable, en campamentos formados por esclavos liberados, en criptas del Mundo Ceniza y en estaciones donde las mujeres daban a luz en silencio para evitar que los censores de población detectaran vidas no autorizadas.
Su biografía conocida queda contenida en esos detalles.
No conocemos su lugar exacto de nacimiento.
No conocemos su edad.
No conocemos el origen de la cicatriz de su frente.
Tampoco existe en el canon disponible una genealogía que permita vincularla con alguna casa, linaje imperial o personaje anterior.
Todo aquello que exceda esos datos sería especulación.
Yzara y los Neomenoch
La pertenencia de Yzara al mundo Neomenoch resulta fundamental para comprenderla.
Los Neomenoch constituyen una tradición religiosa propia, heredera de una historia mucho más antigua, pero en la época de Salomé también forman redes capaces de proporcionar refugio a personas perseguidas y comunidades condenadas a vivir fuera de los circuitos oficiales.
La Hendidura es uno de esos lugares.
Allí la fe no se exhibe mediante grandes templos ni ceremonias públicas. Debe sobrevivir escondida entre roca, instalaciones deterioradas, generadores independientes y refugios improvisados.
La enfermería donde Yzara atiende a Salomé resume perfectamente ese mundo: una cámara baja excavada en la roca, con paneles metálicos, lámparas blancas, instrumentos hervidos y una pequeña representación de Temis que permanece discretamente en una esquina.
La espiritualidad existe.
Pero primero hay que mantener vivos los cuerpos.
Ese principio define también a Yzara.
La Hendidura, refugio de fugitivos
La Hendidura se encuentra en una luna minera utilizada como escondite por quienes necesitan desaparecer de las redes oficiales.
Salomé llega hasta allí después de haber concebido un hijo con Nimrod 85, portando un embarazo cuya importancia política, genética y religiosa resulta extraordinaria.
La criatura que lleva en su vientre no es importante únicamente por ser hijo de Nimrod.
Su sangre reúne herencias cuya trascendencia se remonta a acontecimientos anteriores del Continuus Nexus y, especialmente, al linaje de Clea.
Por eso Salomé sabe que su hijo será perseguido incluso antes de nacer.
La Hendidura no es un palacio preparado para recibir al heredero de una dinastía.
Es un agujero escondido entre roca y metal.
Y esa diferencia será esencial para entender el verdadero nacimiento de Acad.
Yzara y Salomé
La relación entre Yzara y Salomé comienza marcada por el carácter de ambas.
Salomé está acostumbrada a controlar las situaciones mediante inteligencia, amenaza, seducción o violencia. Durante meses ha engañado enemigos, atravesado territorios perseguidos y convertido su embarazo en parte de una estrategia mucho mayor.
El parto destruye temporalmente esa capacidad de control.
Cuando las contracciones comienzan, Salomé intenta resistirse incluso a pedir ayuda.
Yzara no se deja intimidar.
Comprende que, en aquel momento, los títulos, amenazas y planes de Salomé carecen de importancia. El parto responde únicamente a las reglas de la carne.
Por eso puede enfrentarse a ella con una autoridad que pocos personajes podrían permitirse.
Yzara no manda sobre Salomé como dirigente.
Manda sobre la situación porque sabe qué debe hacerse para que madre e hijo sobrevivan.
«Primero tendrás que sobrevivir»
Uno de los momentos que mejor define a Yzara ocurre cuando Salomé advierte que matará a cualquiera que intente marcar, consagrar, vender o imponer juramentos sobre su hijo sin su consentimiento.
Yzara no discute la amenaza.
Tampoco retrocede.
Su respuesta reduce el conflicto a la única verdad importante en aquel instante: Salomé debe sobrevivir primero.
En esa actitud se encuentra buena parte del carácter de la partera.
Yzara no parece interesada en el poder que pueda representar el niño, ni intenta apropiarse de su nacimiento para convertirlo en una revelación religiosa.
Su prioridad inmediata es mucho más sencilla y mucho más difícil:
que ambos continúen vivos cuando termine el parto.
El equipo que asiste al nacimiento de Acad
Yzara no trabaja sola.
La acompañan Maela y Sut, dos jóvenes ayudantes Neomenoch identificadas por las espirales rituales de sus muñecas.
También se encuentra presente Efran Voss, médico Mordus clandestino que dispone de conocimientos e instrumentos necesarios para afrontar las complicaciones médicas.
La simonita Nerea aporta además material técnico, sensores y un pequeño fragmento de metal Exo protegido dentro de un relicario de plomo.
Cada miembro del grupo representa un conocimiento diferente.
Yzara aporta experiencia directa con el nacimiento y con la supervivencia de las madres.
Voss, conocimiento médico.
Nerea, capacidad técnica y análisis.
Maela y Sut, asistencia práctica y apoyo.
No existe una corte.
No existen dignatarios.
Acad nace rodeado por fugitivos.
Yzara dirige el parto de Salomé
El parto dura muchas horas.
Yzara dirige la operación con firmeza mientras Maela limpia sangre y cambia los paños, Sut reza discretamente, Voss controla las lecturas y prepara coagulantes y Nerea registra constantes mediante equipos sin memoria persistente.
La ausencia de almacenamiento permanente tampoco es casual.
En la Hendidura, cualquier registro puede convertirse en una prueba.
Cualquier dato puede conducir a quienes buscan a Salomé hasta el refugio.
El nacimiento de Acad debe suceder prácticamente fuera de los archivos.
Yzara trabaja, por tanto, no solo en condiciones médicas precarias, sino dentro de una operación clandestina donde incluso demostrar que un niño ha nacido puede condenarlo.
Salomé durante el nacimiento de Acad
La escena resulta importante porque devuelve a Salomé a su condición más física.
Durante buena parte de su historia se ha comportado como estratega, fugitiva, manipuladora y heredera de una sangre extraordinaria.
En la Hendidura no puede negociar con el dolor.
Yzara la obliga a aceptar esa realidad.
Cuando llega el momento de empujar, la partera sostiene sus piernas mientras el sangrado aumenta y el resto del grupo intenta mantenerla estable.
Salomé maldice ancestros, dioses y linajes porque comprende brutalmente aquello que el mundo pretende hacer con el niño antes incluso de que respire.
En medio de aquella violencia nace Acad.
El metal Exo y el fulgor morado
Durante el parto ocurre uno de los acontecimientos canónicos fundamentales de La Guerra de los Mil Tronos.
Nerea abre el relicario de plomo que contiene un pequeño fragmento de metal Exo, negro, irregular y antiguo.
El objeto no entra en contacto con Salomé ni con el niño.
Permanece sobre una bandeja a cierta distancia.
Aun así, reacciona.
Primero mediante una vibración.
Después mediante un fulgor.
El color es morado.
No azul.
No rojo.
No blanco.
No verde.
Morado.
La reacción del metal Exo se produce mientras Acad intenta nacer, y quienes se encuentran en la habitación comprenden inmediatamente que han presenciado algo extraordinario.
Yzara no abandona su tarea para observar el fenómeno.
Tiene las manos ocupadas con sangre y vida.
Ese detalle resulta especialmente coherente con el personaje: mientras otros miran la señal, la partera continúa atendiendo el nacimiento.
Yzara recibe a Acad
Finalmente, el niño nace entre las manos de Yzara.
No hay ceremonia.
No hay música.
No aparece una señal celestial.
Hay sangre, líquido, agotamiento y durante un instante un silencio que parece excesivamente largo.
Después el niño llora.
Yzara lo levanta y confirma que es un varón.
Ese es el nacimiento real de Acad.
No ocurre en Hinom.
No ocurre sobre un trono.
No sucede dentro de un gran templo.
No existen sacerdotes imperiales esperando para proclamarlo.
Nace en una enfermería clandestina excavada en una luna minera, y la primera persona que lo recibe es una partera Neomenoch llamada Yzara.
El primer llanto de Acad
El llanto resulta también significativo porque devuelve al niño a una dimensión estrictamente humana.
Quienes lo rodean ya conocen la importancia de su sangre.
Algunos pueden contemplarlo como prueba.
Otros como heredero.
Otros como posibilidad religiosa.
Otros como arma contra el Neoimperio.
Pero el recién nacido no sabe nada de aquello.
Llora.
Respira.
Tiene hambre.
Yzara y las demás mujeres comprueban precisamente esas cosas.
Que respira.
Que adquiere color.
Que mueve los dedos.
Que responde como un recién nacido.
Antes de convertirse en símbolo, Acad es un niño.
Y Yzara pertenece al reducido grupo de personas que estuvieron allí antes de que empezara el mito.
Yzara y el cordón de Acad
Después del nacimiento, Yzara corta el cordón umbilical.
Maela envuelve al niño en una tela áspera porque en la Hendidura no existen recursos que puedan desperdiciarse en gestos ceremoniales.
Cuando Acad está estabilizado, se lo entregan a Salomé.
La austeridad de la escena resultará especialmente importante en los años posteriores.
Acad podrá convertirse en objeto de profecías, genealogías y construcciones políticas.
Su verdadero nacimiento careció de cualquiera de esos adornos.
Yzara lo sabe.
Salomé también.
El fulgor morado y el linaje de Acad
El metal Exo vuelve a emitir el fulgor morado tras el nacimiento.
La escena conecta a Acad con una afinidad que posee profundas implicaciones dentro del Continuus Nexus.
Sin embargo, el papel de Yzara no consiste en explicar su significado.
La partera no pronuncia una interpretación teológica.
No proclama al niño elegido.
No establece una doctrina.
El canon debe conservar esa diferencia.
El fenómeno ocurre.
Los testigos lo presencian.
Pero las interpretaciones posteriores pertenecen a quienes intentarán convertir el nacimiento en otra cosa.
Yzara permanece vinculada al hecho físico.
Fue allí donde nació.
Ella lo recibió.
Eso es lo que puede afirmarse.
Yzara protege la humanidad del nacimiento
La posición de Yzara queda especialmente clara después del parto.
Cuando Maela llora al sostener al niño, Salomé la reprende.
Yzara interviene.
Su reacción introduce una diferencia importante respecto a la forma en que Salomé contempla el futuro de Acad.
La madre empieza casi inmediatamente a pensar en persecución, linajes, enemigos y en cómo preparar al niño para un mundo que intentará utilizarlo.
Yzara recuerda que un nacimiento no puede reducirse únicamente a eso.
Para Salomé, Acad debe sobrevivir y transformarse en algo capaz de resistir a quienes lo buscarán.
Para Yzara, continúa existiendo también un niño.
Ambas perspectivas coexistirán durante aquel breve periodo.
Yzara y Efran Voss
La presencia del médico Mordus Efran Voss introduce otro peligro.
Salomé desconfía de él y termina descubriendo que ha intentado ocultar una pequeña muestra biológica.
El gesto resulta especialmente grave porque el material genético de Acad posee un valor incalculable para cualquiera que comprenda su linaje.
Cuando Voss es descubierto, Salomé exige que le retiren registros, instrumentos y cualquier muestra que pueda haber obtenido.
Después es sacado de la sala.
Yzara continúa atendiendo a Salomé.
Su prioridad sigue siendo controlar el sangrado y evitar que la madre muera después de que el niño haya nacido.
El parto no termina cuando Acad respira.
Para una partera, todavía queda una mujer que salvar.
Yzara como contrapunto de Salomé
Yzara funciona narrativamente como uno de los pocos personajes capaces de enfrentarse a Salomé sin intentar dominarla.
No busca su sangre.
No busca su poder.
No intenta utilizar a Acad.
Tampoco idealiza a la madre.
Yzara posee una experiencia brutal del mundo y sabe lo que significa traer niños a lugares dominados por esclavitud, persecución y control de población.
Por eso comprende la dureza de Salomé.
Pero comprenderla no significa aceptar todas sus decisiones.
Ese matiz será especialmente visible cuando la Hendidura sea descubierta.
La persecución llega a la Hendidura
El nacimiento de Acad no permanece oculto durante mucho tiempo.
Una nave sin insignias aparece en las proximidades de la luna minera y la amenaza deja de ser hipotética.
Los refugios clandestinos poseen precisamente ese problema: sobreviven mientras nadie sabe que existen.
Una vez localizados, dejan de ser refugios.
Salomé decide marcharse.
La decisión se toma cuando todavía está recuperándose del parto y apenas debería estar caminando.
Yzara protesta.
Sabe exactamente qué consecuencias médicas puede tener obligar a una mujer que acaba de dar a luz a atravesar galerías, conductos y zonas de gravedad irregular.
Salomé sabe otra cosa:
quedarse significa ser encontrada.
Yzara acompaña a Salomé y Acad
Yzara no permanece atrás.
Forma parte del grupo que abandona la Hendidura junto con Salomé, Acad, Nerea, Voss, Maela, dos jóvenes armados y tres niños sin registro.
La salida se realiza por el viejo pozo de ventilación occidental.
El trayecto resulta especialmente peligroso porque Salomé sigue sangrando y cargando a Acad contra el pecho, mientras algunos tramos obligan a los fugitivos a arrastrarse y otros presentan fallos de gravedad.
Yzara continúa ejerciendo como partera y protectora durante la fuga.
Ya no está asistiendo únicamente a un nacimiento.
Está ayudando a que ese nacimiento sobreviva a sus primeras horas.
La destrucción de la Hendidura
Mientras avanzan hacia la salida, la luna comienza a temblar.
No se trata de un fenómeno natural.
Son impactos.
Los perseguidores han entrado en la Hendidura.
Algunas personas han decidido permanecer atrás para crear señales falsas, destruir registros y proporcionar a los fugitivos el tiempo necesario para escapar.
Salomé describe a quienes se han quedado como parte de la historia.
Yzara la detiene.
Para la partera no son simplemente piezas de una estrategia.
Eran personas.
Ese intercambio define de nuevo la diferencia entre ambas mujeres.
Salomé piensa en supervivencia histórica.
Yzara todavía ve los nombres que la historia está convirtiendo en cifras.
«Eran personas»
La frase de Yzara frente a Salomé constituye probablemente uno de los mejores resúmenes de su personaje.
El universo de La Guerra de los Mil Tronos está dominado por linajes, imperios, proyectos genéticos, religiones, profecías y guerras capaces de reducir millones de vidas a estadísticas.
Yzara pertenece a un oficio que funciona exactamente en dirección contraria.
Cada nacimiento es concreto.
Cada madre sangra individualmente.
Cada niño respira o deja de respirar.
Cada persona salvada posee un cuerpo determinado.
Cuando Salomé empieza a convertir a los sacrificados de la Hendidura en historia, Yzara se resiste a esa transformación.
No porque ignore la guerra.
Porque la conoce demasiado bien.
Yzara comprende a Salomé
Después de ese enfrentamiento, Yzara cambia su manera de mirar a Salomé.
No es odio.
Es comprensión.
Ese matiz resulta más inquietante porque significa que la partera ha comenzado a entender qué clase de mujer necesita convertirse Salomé para mantener vivo a Acad.
No necesariamente aprueba esa transformación.
Pero comprende su causa.
El nacimiento del niño no cambia únicamente a la madre.
También modifica la relación entre quienes han decidido acompañarla.
La huida desde la luna minera
Cuando alcanzan el cráter sur, los fugitivos contemplan la destrucción de la Hendidura desde la superficie.
No hay grandes llamas porque la atmósfera de aquella luna no permite el espectáculo que podría producirse en un mundo con aire suficiente.
Hay polvo.
Destellos.
Roca expulsada.
Y una nave negra suspendida sobre aquello que hasta hacía poco era un refugio.
Una pequeña lanzadera minera espera escondida entre placas de escoria.
Yzara ayuda a subir a los niños.
Después parten.
Acad abandona el lugar donde nació apenas unas horas después de haber llegado al mundo.
Yzara rumbo al Seol
La lanzadera escapa rozando la superficie de la luna para permanecer fuera de determinados sensores.
Dentro viajan los supervivientes.
Acad vuelve a llorar.
Maela también.
Nerea controla constantes.
Voss permanece bajo vigilancia.
Yzara cierra los ojos y reza.
Salomé no se lo impide.
Frente a ellos se abre la frontera hacia el Seol.
Por ello, la conexión canónica de Yzara con el Seol no procede de rituales prohibidos ni de una misión junto a Dante.
Procede de esta fuga.
Yzara acompaña a Salomé y al recién nacido Acad cuando abandonan la Hendidura y se dirigen hacia las rutas del Seol.
Yzara y Acad
La relación entre Yzara y Acad comienza literalmente en el momento de su nacimiento.
Ella es quien lo recibe.
Ella confirma que es varón.
Ella corta el cordón.
Ella forma parte del grupo que protege sus primeras horas.
Y ella abandona junto a él la luna donde nació.
Eso sitúa a Yzara dentro de un círculo extremadamente reducido de personas que conocen la verdad original sobre el nacimiento de Acad antes de que las generaciones posteriores puedan reinterpretarla.
Su importancia no deriva de una capacidad sobrenatural.
Deriva de haber estado allí.
Acad no nació en Hinom
La participación de Yzara resulta también fundamental para fijar uno de los elementos canónicos esenciales de Acad:
Acad no nació en Hinom.
Nació en la Hendidura, dentro de una luna minera, mientras Salomé se encontraba refugiada entre Neomenoch y otros fugitivos.
Hinom pertenece a una etapa posterior de su vida.
La diferencia debe conservarse porque el propio relato advierte sobre la facilidad con la que los acontecimientos reales terminan transformados posteriormente en mitos más convenientes.
El nacimiento carece de grandeza imperial.
Precisamente por eso posee tanta fuerza.
Yzara en Hinom
En Hinom, Yzara es recordada indirectamente.
Cuando Acad regresa herido después de una de sus pruebas, Salomé debe coser sus heridas personalmente porque Yzara ya no está allí para hacerlo.
El texto no explica en ese momento qué ha sido de la partera.
No establece que haya muerto.
No afirma que haya abandonado voluntariamente a Salomé.
No indica que fuera capturada.
Por tanto, su destino posterior permanece abierto dentro del canon disponible.
Cualquier explicación más concreta sería inventada.
Lo que sabemos del aspecto de Yzara
El canon proporciona una descripción suficientemente clara para representarla visualmente sin necesidad de inventar rasgos.
Yzara posee cabello blanco, que lleva recogido bajo un paño oscuro.
Su rostro es severo.
Tiene manos anchas, propias de una mujer cuyo oficio exige fuerza además de precisión.
Sobre la frente presenta una cicatriz con forma de media luna.
No se especifica de forma canónica su color de ojos, altura exacta, complexión completa, origen étnico ni vestuario ceremonial concreto.
Esos elementos deben mantenerse neutrales en cualquier representación gráfica futura.
Lo que Yzara no es
Para preservar el canon resulta igualmente importante establecer qué datos de la ficha antigua deben descartarse.
Yzara no está documentada como compañera de Dante, Carmen-Abaddón o Ragnar.
No aparece canónicamente vinculada a una misión en Naraka.
No existe base textual para describirla como experta en doctrinas del Khabal.
No está establecida como informante sobre rituales arcónticos.
Tampoco debe atribuirse su aparición principal a El Tercer Sacrificio.
Su aparición canónica central está en La Caza y se encuentra vinculada a Salomé, Acad, los Neomenoch, la Hendidura y la posterior huida hacia el Seol.
El significado de Yzara dentro de La Guerra de los Mil Tronos
Yzara ocupa relativamente pocas páginas comparada con los grandes protagonistas de la serie.
Pero su posición dentro de la historia resulta extraordinaria.
No gobierna mundos.
No dirige legiones.
No porta una reliquia capaz de alterar el Eternum.
No reclama ningún trono.
Su importancia surge precisamente de lo contrario.
Cuando todos los demás contemplan sangre como genealogía, Yzara contempla un parto.
Cuando otros ven un heredero, ella ve primero un niño.
Cuando Salomé convierte muertos en piezas de una estrategia, Yzara recuerda que eran personas.
Cuando el metal Exo responde con fulgor morado, otros buscan significado y ella continúa trabajando porque la madre sigue sangrando.
En una serie construida alrededor de emperadores, linajes, divinidades y guerras, Yzara representa algo mucho más antiguo que cualquier trono:
la persona que mantiene con vida a quienes llegan al mundo.
Preguntas frecuentes sobre Yzara
¿Quién es Yzara?
Yzara es una partera Neomenoch que aparece en La Caza, quinto libro de La Guerra de los Mil Tronos.
¿Dónde vive Yzara?
Cuando aparece, se encuentra en la Hendidura, un refugio clandestino situado en una luna minera.
¿Cómo es físicamente Yzara?
Tiene el cabello blanco recogido bajo un paño oscuro, rostro severo, manos anchas y una cicatriz con forma de media luna sobre la frente.
¿Yzara es Neomenoch?
Sí. El texto la identifica expresamente como partera Neomenoch.
¿Qué relación tiene Yzara con Salomé?
Yzara atiende a Salomé durante el parto de Acad, controla posteriormente su estado y la acompaña durante la evacuación de la Hendidura.
¿Yzara asiste al nacimiento de Acad?
Sí. Es quien dirige el parto, recibe físicamente al niño cuando nace, confirma que es varón y corta el cordón umbilical.
¿Dónde nace Acad?
Acad nace en la Hendidura, dentro de una luna minera utilizada como refugio clandestino.
¿Acad nace en Hinom?
No. Hinom pertenece a una etapa posterior de su infancia.
¿Qué ocurre durante el nacimiento de Acad?
Un pequeño fragmento de metal Exo mantenido a cierta distancia reacciona con un fulgor morado durante el parto.
¿Yzara interpreta el fulgor morado?
No. El texto no convierte a Yzara en intérprete del fenómeno. Continúa ocupándose del parto.
¿Quién acompaña a Yzara durante el parto?
Entre los presentes se encuentran Salomé, Maela, Sut, el médico Mordus Efran Voss y la simonita Nerea.
¿Yzara acompaña a Salomé después del nacimiento?
Sí. Huye con Salomé, Acad y otros supervivientes cuando la Hendidura es descubierta.
¿Yzara viaja hacia el Seol?
Sí. Forma parte del grupo que escapa de la luna minera y se dirige hacia las rutas del Seol.
¿Qué ocurre posteriormente con Yzara?
El canon disponible no proporciona una explicación definitiva. Hinom únicamente indica que, en un momento posterior, Yzara ya no se encuentra allí para atender las heridas de Acad.
¿Yzara conoce a Dante?
No existe base canónica en los manuscritos revisados para establecer una relación entre ambos.
¿Yzara pertenece al Khabal?
No. El canon no establece esa pertenencia y su condición conocida es la de partera Neomenoch.
Yzara: la mujer que recibió a Acad antes de que naciera el mito
Mucho después, otros podrán hablar de Acad mediante linajes, profecías, sangre imperial y afinidades Exo.
Podrán discutir qué significó el fulgor morado.
Podrán convertir su nacimiento en argumento político.
Podrán vestir de ceremonia lo que ocurrió aquella noche.
Yzara estuvo allí antes de todo eso.
Vio una habitación pobre.
Una madre sangrando.
Un médico aterrorizado.
Dos ayudantes agotadas.
Una simonita vigilando instrumentos.
Un fragmento de metal negro que reaccionó a algo que nadie comprendía todavía.
Y finalmente vio un niño.
Lo recibió entre sus manos, cortó el cordón y ayudó a mantenerlo vivo mientras fuera del refugio el universo continuaba persiguiendo a quienes habían permitido que naciera.
Esa es la importancia real de Yzara dentro del canon de La Guerra de los Mil Tronos.
Antes del heredero estuvo el recién nacido.
Antes del símbolo estuvo la carne.
Antes del mito estuvo la partera.
