Exiliados. Veinte años después de su desaparición en los fuegos orbitales de Tanis, Wotan Daneron resurge de entre los muertos. Pero el Gran Almirante de la extinta Alianza ya no es el mismo hombre. Lo que regresa del hielo y del silencio es una sombra endurecida por la pérdida, afilada por el odio y alimentada por un único propósito: venganza.
Mientras la galaxia se doblega ante el dominio brutal de los arcanos, el último cazador humano prepara su regreso. Solo, atrapado en un planeta hostil, Wotan sobrevive entre ruinas y cadáveres, cazando a sus enemigos en las sombras. Ahora, con un artefacto Exo en su poder y la sangre de sus enemigos inyectada en las venas, está dispuesto a infiltrarse en el corazón del enemigo, romper sus códigos y llevar el caos al trono de Kalaran, donde se oculta el arquitecto de su tragedia: Carl Gauss.
La historia de Exiliados
Pero la galaxia ha cambiado. En Asgard, dos jóvenes cadetes descubren secretos prohibidos sobre el linaje Kheb y la extinción silenciosa que se acerca. En la oscuridad de la Nebulosa Gladius, la nave Deckard flota sin rumbo, y su joven oficial, Magnus, se aferra a una chispa de energía y a la memoria destrozada de su androide caído, mientras intenta burlar a una flota que no perdona errores.
En esta entrega brutal y definitiva, los fantasmas del pasado chocan con las máquinas del presente, y la sangre derramada comienza a pedir cuentas. Porque cuando todo está perdido, cuando ya no hay ejército, ni mando, ni bandera… lo único que queda es el impulso primigenio de la especie: sobrevivir y vengarse.
Contexto canónico de Exiliados
El colosal complejo fue concebido por manos nobles: ingenieros y mecenas pertenecientes a las grandes familias de la Federación Colonial, descendientes de dinastías que habían domado estrellas y saqueados mundos. Su propósito inicial fue minero: arrancar a los asteroides del cinturón de Utapain los minerales valiosos que, según se creía, yacían en su interior como huesos ocultos de antiguos titanes. Pero la empresa pronto se reveló como un fracaso. Los asteroides estaban vacíos o ya saqueados. La fiebre de los metales se desvaneció y la avaricia cambió de forma.
