Lore

La Guerra Eterna: conflicto de La Senda de las Estrellas

Conoce La Guerra Eterna: su historia, relaciones e importancia canónica en La Senda de las Estrellas dentro del Continuus Nexus.

La Guerra Eterna es el nombre que recibe la continuidad de conflictos que atraviesan el Eternum después de la Conjunción Infernal. No se limita a una campaña única: engloba choques entre humanos, demonios, crepusculares, híbridos y herederos de civilizaciones antiguas.

La fragmentación de la Esfera Humana impide una paz general. Cada cuaderna conserva enemigos, dogmas y tecnologías capaces de reactivar luchas olvidadas. Los Cazadores de Demonios, Pérgamo y Mundo Ceniza son productos distintos de ese mismo ciclo.

La Senda de las Estrellas no escapa a la guerra aunque se presente como exploración. En Thyara, la tripulación interviene en una revuelta; en Pérgamo entra en una disputa de linajes; en Mundo Ceniza se encuentra con fuerzas que enlazan la serie con la Guerra de los Mil Tronos.

Apariciones y relaciones canónicas

Contexto canónico de La Guerra Eterna

En este lugar, en este último acto de la gran ópera del cosmos, la Senda de las Estrellas comenzará. Y no será una senda recta ni luminosa. Será un camino de ruinas, donde cada paso traerá consigo el peso de mil mundos muertos, donde la esperanza es tan escasa como el calor de una estrella moribunda… y donde, sin embargo, aún hay quienes eligen caminar.

Desde los orígenes más antiguos del cosmos, antes de que los nombres fueran pronunciados y antes de que el tiempo tuviera dirección, dos fuerzas han bailado una danza de destrucción y creación, de dominio y resistencia. Los Exo y el Khabal. No son razas, ni imperios al uso, sino proyecciones extremas de una humanidad que se ha desbordado más allá de sus límites, de civilizaciones que cruzaron el umbral de la carne, del pensamiento y del alma hasta perder toda forma reconocible.

Este cataclismo no fue simplemente una colisión física de galaxias o sistemas. Fue una fusión arquetípica, un derrumbe de barreras entre líneas temporales. Miles, quizás millones de versiones alternativas de mundos, razas y realidades enteras colapsaron unas sobre otras, en un torbellino de tiempo y materia que desafió toda lógica. La Conjunción no unió: devoró. Y lo que quedó no fue una síntesis, sino un monstruo.

Desde entonces, el Eternum se convirtió en el tablero definitivo de la Guerra Eterna. Todo lo que fue separado, ahora coexiste en una amalgama imposible. Mundos arrancados de su flujo original giran en torno a estrellas que nunca fueron las suyas. Civilizaciones paralelas cohabitan el mismo espacio, distorsionadas, confrontadas, desorientadas. Y en medio de este caos, los Exo y el Khabal prosiguen su enfrentamiento, más feroz que nunca, en un escenario sellado, sin escapatoria, donde todo tiene valor, y todo puede ser destruido.