Crónicas de Aqueron es una de las series fundacionales del Continuus Nexus y el comienzo de un viaje que arranca entre la niebla, el carbón y la oscuridad de la Inglaterra victoriana para terminar atravesando mundos, épocas y líneas temporales. Lo que comienza como una historia de horror, supervivencia y misterio científico se transforma progresivamente en una epopeya de fantasía oscura y ciencia ficción donde el destino de la humanidad queda ligado a Aqueron, a los Constructores y a fuerzas mucho más antiguas que cualquier civilización conocida.
La serie está formada por cuatro novelas: Aqueron, la Plaga Oscura, Sombras de Aqueron, Guerreros de Aqueron y Las Tablas del Destino. Juntas constituyen una única historia en expansión, narrada desde diferentes épocas y personajes hasta revelar que acontecimientos aparentemente separados forman parte de una estructura mucho mayor.
Porque Aqueron no es solamente un lugar.
Es uno de los primeros grandes umbrales del Continuus Nexus.
Del Londres victoriano a Aqueron
La historia comienza en los últimos años del siglo XIX.
Gran Bretaña ha quedado atrapada bajo un fenómeno imposible. Tras una serie de terremotos, el sol deja de salir y comienza la denominada Gran Noche. Las comunicaciones con Europa desaparecen, el frío se extiende sobre las ciudades y una misteriosa Peste Oscura empieza a diezmar a la población.
Londres se convierte en una ciudad condenada.
Los hospitales improvisados se llenan. Los muertos se acumulan. El Támesis, Westminster y las calles ennegrecidas por el carbón contemplan cómo el orden victoriano se derrumba mientras una extraña herida azul aparece en el cielo.
La llaman La Brecha.
Pero la enfermedad todavía guarda un horror mayor.
Algunos de los fallecidos regresan.
Sus cuerpos se levantan con la piel fría, los ojos amarillentos y una conducta inicialmente incomprensible. Son los Regresados. Con el paso del tiempo dejan de ser figuras errantes y comienzan a mostrar hambre, agresividad y un inquietante grado de adaptación.
La civilización británica se desmorona mientras científicos, militares y supervivientes intentan comprender qué está ocurriendo.
En ese mundo aparece Walter Stewart, un joven físico y matemático escocés cuyas investigaciones sobre navegación aeronáutica habían sido rechazadas por Cambridge. La Royal Society, sin embargo, acaba encontrando una utilidad decisiva para sus teorías.
Walter es reclutado para pilotar el Deméter, un gigantesco dirigible experimental concebido para alcanzar el norte de Escocia y las islas Orcadas.
Allí, sobre el antiguo Anillo de Brodgar, se encuentra el epicentro de La Brecha.
Y allí también vive un hombre llamado Edgar Mcelroy.
Un arqueólogo que parece saber demasiado sobre lo que está sucediendo.
El viaje del Deméter
La expedición reúne a algunos de los personajes que marcarán el destino de toda la serie.
Walter Stewart aporta la ciencia y la capacidad para conducir una máquina que apenas debería poder existir en su época. William Macfair representa la vieja disciplina militar del Imperio británico. Connor Thomas forma parte de la estructura militar encargada de ejecutar la misión. Govind Scully es un soldado sikh cuyo destino terminará alejándolo extraordinariamente de todo aquello que conocía.
Y después está Jonah Fox.
Antiguo ranger de Su Majestad, pistolero, superviviente y hombre marcado por una pérdida que lo ha empujado hasta los límites de la cordura, Fox entra en la expedición después de contemplar en Thurso la verdadera naturaleza de la Peste Oscura.
Ninguno de ellos comprende todavía que no están intentando únicamente salvar Gran Bretaña.
Ni siquiera están intentando salvar solamente su mundo.
Cuando el Deméter alcanza las Orcadas y se aproxima a La Brecha, la expedición descubre que aquella columna de luz no es un fenómeno atmosférico.
Es una puerta.
Al atravesarla, el mundo conocido desaparece.
Y comienza Aqueron.
Aqueron: un mundo construido sobre las ruinas de otros tiempos
El salto a través de La Brecha destruye la expedición tal y como había sido concebida.
El Deméter queda destrozado y sus supervivientes son dispersados por un territorio desconocido. Sobre ellos existen otras lunas. Las constelaciones ya no son las de la Tierra. Las culturas, los reinos y los pueblos que encuentran parecen proceder de épocas distintas y de migraciones cuyos orígenes han quedado enterrados bajo siglos de mitos.
Aqueron es un mundo de civilizaciones humanas, fortalezas antiguas, ciudades, desiertos, reinos marítimos, tribus del Gran Norte, órdenes guerreras y territorios donde la frontera entre tecnología, religión y leyenda se ha desdibujado.
Pero los recién llegados descubren algo todavía más inquietante.
La Peste Oscura ya ha pasado por allí.
Los seres que en Londres eran conocidos como Regresados reciben en Aqueron otro nombre: lulu.
Y tras ellos existe una jerarquía mucho más terrible.
Los Igigi.
Los arcontes.
Y, por encima de todos ellos, los Anu.
La calamidad que ha destruido el Londres victoriano no es un accidente aislado. Forma parte de una historia mucho más antigua, ligada a seres capaces de prolongar su existencia, apropiarse de nuevos cuerpos y manipular a pueblos enteros.
El Urushdaur y la pérdida de la identidad
Uno de los conceptos fundamentales de Crónicas de Aqueron es el Urushdaur.
A medida que avanza la serie, aquello que inicialmente podía parecer una simple infección adquiere una dimensión mucho más perturbadora. Determinados seres pueden continuar su existencia mediante nuevos cuerpos, apropiándose de la carne y de la identidad de otros.
La muerte deja así de significar necesariamente el final.
Y sobrevivir puede resultar peor.
Esta realidad transforma profundamente a personajes como Aedh Drummond, Cinnia McGregor, Andreas Lampert o Edgar Mcelroy y convierte la identidad personal en uno de los grandes conflictos de la serie.
¿Dónde termina el ser humano y comienza aquello que lo posee?
¿Qué permanece de una persona después de que otra conciencia utilice su cuerpo?
Crónicas de Aqueron vuelve una y otra vez sobre esa frontera entre memoria, voluntad, carne e identidad.
Jonah Fox y el Mesías Rojo
Entre todos los personajes de la serie, Jonah Fox ocupa una posición central.
Su historia comienza como la de un hombre destruido por la pérdida. Tras atravesar La Brecha y aparecer en Aqueron, su objetivo inmediato es mucho más humano que cualquier profecía: encontrar a Cinnia McGregor y proteger a Frana.
Pero Aqueron tiene otros planes para él.
Viejas leyendas de la Isla Occidental hablan del Señor Dragón, del Mesías Rojo y de una figura destinada a regresar cuando el mal volviera a extenderse sobre el mundo.
Jonah rechaza inicialmente esa clase de interpretaciones. No se considera héroe, elegido ni salvador. Es un soldado que ha sobrevivido cuando otros han muerto.
Sin embargo, sus actos comienzan a alimentar la leyenda.
Su enfrentamiento con los Igigi, su lucha contra el Dahaka, su relación con la Orden y las guerras que se extienden por la Isla Occidental terminan convirtiendo su nombre en algo mayor que el propio hombre.
Jonah Fox pasa así de superviviente llegado desde otro mundo a símbolo de una cruzada contra los poderes que dominan Aqueron.
Y el precio de convertirse en símbolo será enorme.
Una historia contada a través de varias épocas
A partir de Sombras de Aqueron, la estructura narrativa se amplía de forma radical.
La historia deja de limitarse al viaje de los supervivientes del Deméter.
En 1916, entre el barro y las trincheras de Verdún, Filip Leblanc encuentra su propio camino hacia el misterio.
En el Londres posterior a la partida del Deméter, Andreas Lampert presencia la destrucción de la ciudad y conoce a Narfater, una mujer cuya relación con los Regresados anuncia que detrás de la catástrofe existe una estructura de poder mucho más compleja.
En 2011, Manfred Farragut, Ralph Richardson y Sophia Irwin quedan ligados a investigaciones arqueológicas, artefactos imposibles y secretos que conectan la historia de la Tierra con fuerzas muy anteriores a la civilización contemporánea.
Años después, en 2014, esas líneas comienzan a converger.
Y en Las Tablas del Destino la narración alcanza incluso los primeros siglos de la expansión humana por las estrellas.
No se trata de historias independientes.
Cada época constituye una pieza del mismo mecanismo.
Los Constructores y la verdadera escala del conflicto
Por encima de los reinos, los Anu, los Igigi y las guerras humanas aparece progresivamente una presencia todavía más antigua: los Constructores.
Sus restos están dispersos por mundos y épocas diferentes.
Han dejado estructuras, artefactos y tecnologías cuya verdadera finalidad apenas puede ser comprendida por quienes las encuentran. Su conocimiento permite alterar las reglas que separan lugares, mundos y líneas temporales.
Entre sus legados se encuentra el Arca.
Y ligados a ella aparecen las Tablas del Destino.
Estos elementos terminan convirtiéndose en el centro del conflicto porque permiten algo mucho más peligroso que conquistar un reino.
Permiten abrir caminos entre realidades.
Las guerras de Aqueron dejan entonces de ser únicamente luchas entre ciudades, ejércitos o religiones. Lo que está en juego es el control de mecanismos capaces de atravesar el espacio y el tiempo.
Es aquí donde Crónicas de Aqueron muestra definitivamente su verdadera naturaleza dentro del Continuus Nexus.
Cuatro novelas, una sola historia
Aqueron, la Plaga Oscura presenta la Gran Noche, la Peste Oscura, los Regresados, La Brecha y la expedición del Deméter. Es el descenso desde el orden victoriano hacia un universo donde las leyes conocidas dejan de ser suficientes.
Sombras de Aqueron amplía radicalmente el escenario. Aqueron deja de ser únicamente el extraño mundo al que han llegado los supervivientes y comienza a revelarse su historia, sus pueblos y las fuerzas que actúan desde las sombras. Las diferentes épocas de la Tierra empiezan además a demostrar que La Brecha no constituye un acontecimiento aislado.
Guerreros de Aqueron transforma la supervivencia en guerra. La Orden, los pueblos del Gran Norte, Morgay, Rocamar, los Igigi y los Anu pasan al primer plano mientras Jonah Fox se convierte progresivamente en el Mesías Rojo que anuncian las antiguas profecías. Al mismo tiempo, los acontecimientos de la Tierra contemporánea avanzan hacia una nueva manifestación de la Plaga Oscura.
Las Tablas del Destino reúne muchas de las líneas abiertas durante las novelas anteriores. El Arca, los Constructores, las Tablas del Destino, la guerra contra Rocamar y las diferentes líneas temporales conducen hacia una confrontación en la que ya no está en juego solamente el futuro de Aqueron.
El espacio y el tiempo forman parte del campo de batalla.
Aqueron, Rocamar, Morgay y Agarthia
El mundo de Crónicas de Aqueron se construye mediante territorios con culturas, intereses y memorias diferentes.
Rocamar representa uno de los grandes centros de poder del Aqueron continental y se convierte en el núcleo del dominio de Abaddón.
Morgay, gobernada bajo la sombra de Aedh Drummond, domina durante años una parte fundamental de la Isla Occidental.
Agarthia crece alrededor de la Orden y de aquellos que se enfrentan al avance de los Igigi.
Más al norte aparecen los clanes guerreros, los dominios de los Haraldsson, Stackhalm y los pueblos ligados a Abydos y a la Diosa de los Siete Nombres.
A ellos se suman Vagarde, Al-Semanet, Sippart, los territorios aramitas, los caminos de la Isla Occidental y las regiones desérticas del continente.
Cada territorio tiene sus propias guerras, religiones, linajes y conflictos. Pero todos terminan atrapados en una lucha cuyo origen se remonta mucho más atrás que cualquiera de sus reyes.
Horror, ciencia ficción y fantasía oscura
Crónicas de Aqueron cambia deliberadamente de escala sin abandonar su identidad.
El horror de los primeros Regresados convive con el Londres victoriano y la maquinaria de vapor.
La aventura militar desemboca en la exploración de otro mundo.
Las espadas, fortalezas y cruzadas de Aqueron comparten escenario con tecnologías heredadas de civilizaciones desaparecidas.
Los misterios arqueológicos de la Tierra se conectan con los Constructores.
Y las disputas por ciudades y reinos terminan formando parte de un conflicto entre mundos y líneas temporales.
Por eso resulta difícil encerrar Crónicas de Aqueron dentro de un único género.
Es horror.
Es aventura histórica.
Es fantasía oscura.
Es ciencia ficción.
Y, sobre todo, es una historia sobre personajes que intentan sobrevivir dentro de una realidad mucho más grande de lo que pueden comprender.
Crónicas de Aqueron dentro del Continuus Nexus
Crónicas de Aqueron ocupa una posición esencial dentro de la arquitectura narrativa del Continuus Nexus.
Aquí aparecen algunos de los conceptos que permiten entender la verdadera escala del universo: las líneas temporales divergentes, los portales, los Constructores, los Anu, los Igigi, la manipulación de la humanidad y la posibilidad de atravesar realidades que hasta entonces parecían completamente independientes.
Lo que comienza con una enfermedad inexplicable en las calles de Londres acaba demostrando que los límites entre épocas y mundos son mucho menos sólidos de lo que la humanidad había supuesto.
El lector entra en la serie siguiendo a unos hombres que intentan comprender por qué los muertos vuelven a caminar.
Cuando termina el viaje, la pregunta ya es otra.
¿Cuántos mundos existen al otro lado de La Brecha?
Y qué puede ocurrir cuando alguien aprende a abrirlos.
Ese es el verdadero comienzo de Crónicas de Aqueron.
Y también una de las primeras puertas hacia el Continuus Nexus.
