Lore

Simón: superviviente de La Exomante

Conoce Simón: su historia, relaciones e importancia canónica en La Senda de las Estrellas dentro del Continuus Nexus.

Simón forma parte del grupo humano relacionado con las instalaciones, ruinas y conflictos de La Exomante. Su historia se entrelaza con la de Mario, Filipo y otros supervivientes cuya percepción del mundo ha sido moldeada por espacios artificiales y recuerdos incompletos.

La serie utiliza a Simón para mostrar que la tecnología Exo no solo produce grandes naves o armas. También puede alterar la experiencia cotidiana, conservar individuos fuera del tiempo y construir realidades que parecen naturales para quienes nacen o despiertan dentro de ellas.

Su papel contribuye a la investigación de Mayra sobre su propio origen. Las relaciones entre los habitantes, los custodios y los huéspedes aportan indicios sobre quién controla el lugar y con qué finalidad. Simón pertenece, por tanto, al tejido humano que convierte una excavación tecnológica en un problema moral: descubrir la verdad puede liberar, pero también destruir la única vida que los afectados conocen.

Apariciones y relaciones canónicas

Contexto canónico de Simón

El holograma cambió de nuevo. La figura de Simón reapareció, ahora metálica, sus ojos convertidos en círculos de luz blanca.

Pero Esquilo ya no lo escuchaba. Miraba el símbolo del credo de Simón flotando sobre el proyector: una espiral dividida, mitad humana, mitad metálica. En su interior, creyó ver reflejada su propia sombra.

A medida que el río se estrechaba, comenzaron a ver restos: cascos flotando, piezas de armaduras quemadas, cuerpos atrapados entre raíces. Algunos llevaban el símbolo del Senado; otros, el emblema del credo de Simón.

“Este planeta está enfermo. Mira su río, sus árboles muertos. Todo cuanto fue puro se ha fundido conmigo. Los hombres de Simón me entienden mejor que tú. Ellos me veneran. Han hecho de mi herencia su credo. Carne y metal. Fe y máquina. Eso somos, Kynes. La misma raíz.”

Esquilo estaba en silencio, recostado en el banco trasero. Frente a él, un viejo lector de datos proyectaba imágenes en miniatura sobre el aire. Eran los archivos de Simón: fragmentos de discursos, experimentos, fórmulas que parecían extraídas de los antiguos tratados de transferencia mental exodita.

Miró hacia el río, que reflejaba los restos de la guerra como un espejo distorsionado. Pensó en Simón, en la herejía que había cometido al querer trascender la carne. En su intento de copiar su mente a una estructura de metal vivo.