Envar-Dagán es la cuaderna remota marcada por el puñal estelar que Mayra recupera en Thyara. No aparece en los mapas ordinarios del Explorador y está rodeada por rumores, pasajes sin tiempo y sistemas aislados.
Mayra reconoce la coordenada de forma instintiva, como si perteneciera a una memoria anterior a su vida. La llamada la conduce hacia cilindros, bosques, falsos paraísos y tecnologías vinculadas a su origen.
Envar-Dagán representa el viaje interior de la Exomante. Mientras Esquilo busca rutas para la nave, Mayra busca una explicación para sí misma. La cuaderna reúne ambas búsquedas y demuestra que la cartografía Exo puede estar codificada en objetos y en sangre.
Apariciones y relaciones canónicas
Contexto canónico de Envar-Dagán
Su errancia concluyó cuando alcanzaron un sector desolado de sistemas rocosos en las estribaciones occidentales de Envar-Dagán. Allí encontraron colonias mineras humanas aisladas, de las que se adueñaron progresivamente, estableciendo un dominio silencioso y calculado. Durante milenios prosperaron en la sombra, realizando incursiones esporádicas y medidas, evitando atraer la atención de grandes potencias o estructuras imperiales emergentes.
Escenario: Región occidental de Envar-Dagán, límite Exodita. Cuaderna estelar: Ekron-Dagán. Cronología: año 11.726 estándar tras la Conjunción Infernal
Y, sin embargo, la humanidad solo conocía con certeza una pequeña parte oriental de la cuaderna de Ekron-Dagán —donde se extendía el Neoimperio— y otra pequeña parte de la franja oriental de Envar-Dagán, donde ahora se encontraban.
Tras la derrota de Baalfegor en la era pre Conjunción, las antiguas huestes Igigi conocidas como las Hermanas Oscuras no fueron completamente aniquiladas. Disminuidas en número y poder, pero no extinguidas, lograron sobrevivir a la Conjunción Infernal y vagaron durante siglos por el joven Eternum como depredadoras errantes, sin liderazgo unificado ni propósito claro, guiadas únicamente por el instinto, la necesidad y el hambre.
Con el paso del tiempo, a sus filas comenzaron a incorporarse versiones desviadas y corrompidas de las Hermanas del Camino. Estas nuevas adeptas fueron transformadas mediante procesos genéticos y rituales oscuros, dando origen a las primeras Kurgán femeninas. A semejanza de los Neffut-Kurgán, esta nueva línea genética resultó dominante: guerreras de fuerza excepcional, velocidad antinatural y una belleza inquietante, ajena a los cánones humanos. Con ellas, la estirpe de las Hermanas Oscuras se consolidó hasta prevalecer casi en exclusividad.
